Dueñas es un municipio y localidad española de la provincia de Palencia, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta con una población de 2605 habitantes (INE 2025).
Orixe
El topónimo actual de la localidad procede del término latino de Domnas, aunque también aparece en la documentación como Donans o Dominans. Los restos arqueológicos existentes en el término municipal parecen evidenciar una continuidad en el poblamiento y la preexistencia de un núcleo poblacional al actual en época visigoda, aunque no existe constancia documental que lo confirme. La tradición sitúa también en el entorno del actual monasterio de San Isidro la existencia de una comunidad de monjas (en latín, domnas) anterior a la invasión musulmana, que habría dado lugar al topónimo del monasterio -San Isidoro de (las) Dueñas-, de donde tomó luego su nombre el pueblo de Dueñas. Así, durante época visigótica, debió existir en este entorno un monasterio dúplice: un monasterio de monjas en la ubicación del monasterio actual bajo la advocación de San Martín de Tours y los monjes tal vez en San Juan de Baños, a tres o cuatro kilómetros. Este cenobio femenino también se habría visto afectado por la invasión sarracena y es destruido y abandonado por una razzia musulmana en el siglo IX. Es Fray Gregorio de Argaiz (siglo XVII) quien nos narra el acontecimiento, aunque fechándolo erróneamente en el 950 d. C. y otorgándole tintes míticos:
A pesar de su abandono y destrucción, rápidamente, con la repoblación de Alfonso III, habría sido restaurada la vida monástica pero, en este caso, entregándoselo a una comunidad de monjes benedictinos, procedentes quizás de Córdoba, pues se produjo una importante migración de población mozárabe hacia los reinos cristianos debido al auge de la intolerancia religiosa. Su hijo, el rey García (+914), gran bienhechor del monasterio como lo fue su padre, fue quien entregó al lugar las insignes reliquias de san Isidoro mártir. Los monjes ocuparían entonces el lugar del antiguo monasterio femenino, añadiendo a la titularidad de san Martín, la de san Isidoro. De hecho, durante siglo y medio, entre los años 938 y 1097, las donaciones por parte de los reyes castellano-leoneses se dirigen al monasterio bajo el doble patronazgo de san Isidoro y san Martín, pero desde fines del siglo XI prima san Isidoro, quedando san Martín relegado a una iglesia próxima al monasterio, pero desconocida actualmente.
Otra versión menos conocida y extendida narra como durante el reinado de Alfonso VI en el siglo XI una condesa de Ayala, viuda de D. Vela de Aragón, viendo que los moros se internaban hasta Pancorbo, salió contra ellos en unión de sus vasallos y de dueñas y, después de vencerlos, los persiguió hasta el lugar en que hoy se halla la villa, la cual rescató del dominio sarraceno. Sin embargo, esta versión es del todo improbable, pues el último ataque musulmán a la villa habría tenido lugar durante el gobierno de Almanzor en el 980 d. C.
Por último, también se ha querido ver en una heroica defensa de la villa de una razzia sarracena por parte de las mujeres (domnas) el origen del nombre de la localidad, así como del sobrenombre de «botijeros».
Gentilicio:
Su gentilicio es eldanense, del nombre prerromano de la localidad, Eldana, ciudad vaccea cuya posición es señalada en las tablas astronómicas realizadas por el astrónomo y matemático greco-egipcio Claudio Ptolomeo en el siglo II d. C. y que fue identificada ya con Dueñas por Miguel Cortés y López en su Diccionario geográfico-histórico de la España antigua en 1836. Aunque en el término municipal de Dueñas existen yacimientos históricos de diferentes periodos, nada parece indicar la existencia de una gran ciudad vaccea como la que menciona Ptolomeo, que también ha sido identificada con otras villas cercanas y, presumiblemente, se tratara de la actual Saldaña. Desconocemos además en qué momento se generalizó este cultismo basado en esa identificación con la Eldana vaccea, pues con anterioridad se utilizó el gentilicio de dueñense, recogido ya en el siglo XVI por el médico y lexicógrafo cordobés Francisco del Rosal (1537-1613) en su obra El origen de los nombres. Asimismo, existe también un gentilicio coloquial: botijero/a, fruto de una leyenda popular.
Historia
Ostenta el título de Conjunto Histórico-Artístico desde el 6 de julio de 1967, así como el título de Ciudad y el tratamiento de Excelentísimo a su ayuntamiento desde el 3 de agosto de 1928. Estos reconocimientos fueron otorgados por el monarca Alfonso XIII, alegando como motivo «el creciente desarrollo de su agricultura, industria y comercio, y por su constante adhesión a la Monarquía». Sin duda, los importantes acontecimientos históricos desarrollados en esta villa y la cantidad y calidad de sus manifestaciones artísticas, sin olvidar sus construcciones populares típicamente castellanas y las construcciones subterráneas de cuevas y bodegas, la hicieron merecedora de esas denominaciones.
Aunque en su término se localizan diversos yacimientos arqueológicos de diferentes periodos históricos (prehistóricos, celtibéricos, romanos y visigodos), la villa fue repoblada por Alfonso III el Magno a finales del siglo IX d. C. como una plaza fortificada en uno de los principales vados del río Pisuerga en la línea defensiva del Duero medio.
Su importancia e influencia se debe a su estratégica posición como cruce de caminos y lugar de paso constante de la itinerante corte castellana en pleno camino real de Burgos. Y, así, durante gran parte del medievo fue una villa realenga, perteneciente al patrimonio real, donde éste contaba con diferentes propiedades (palacio, bodega, monte, etc.), siendo cedida su tenencia ocasionalmente a algunos de los linajes aristocráticos más importantes, en especial, los Castro.
Paradójicamente, a pesar de su importancia en época medieval, sus años de máximo esplendor tuvieron lugar cuando se señorializó en el siglo XV al ser cedida por Juan II a los Acuña, condes de Buendía, quienes establecieron en ella la cabeza de sus estados señoriales, convirtiéndose en sede de importantes acontecimientos históricos. Ante su señorialización, la villa presentó una tenaz resistencia antiseñorial, aunque conservó dicho estatus a lo largo de todo el Antiguo Régimen, hasta su abolición gracias a las medidas liberales del siglo XIX, constituyéndose como ayuntamiento constitucional en 1835.
En las últimas décadas, a pesar de su ubicación junto a algunas de las principales vías de comunicación y una limitada industrialización, se ha agudizado la crisis económica y demográfica que afecta a todo el interior peninsular desde el siglo XVII y, en especial, desde el éxodo rural que sufre España desde la década de 1960, cayendo por debajo de los 3000 habitantes desde 2008. Pese a ello se trata todavía del séptimo municipio más poblado de la provincia palentina.
Monumentos
Fisonomía urbana:
Aunque la fisonomía urbana de Dueñas es típica de una ciudad del siglo XVI, en origen es una ciudad medieval, desarrollándose en la Alta Edad Media como una villa castellana de cierta entidad, rodeada por murallas y presidida por un castillo fortaleza. Administrativamente se dividió en cuatro «cuartos» o barrios: el de Santa María, el de Santa Cruz, el de San Martín y el de Santotis (donde se encontraba el espacio conocido como La Puebla).
Desde la Edad Media, la ciudad contaba con cinco puertas y dos puentes (el Puente Mayor sobre el Pisuerga y el de San Isidro sobre el Carrión), además de algún portillo de carácter más secundario. Una de las puertas se situaba al final de la calle de San Juan, conservándose todavía el nombre de «puerta de San Juan» para designar esa zona; otra, conocida como la Puerta de la Villa o de Valladolid, se encontraba inmediata al puente que da paso a la calle del Uso y hacia el norte, en las inmediaciones del puente sobre el Pisuerga la puerta de San Martín; puente sobre cuya entrada existía también otra puerta conocida como la puerta de la Virgen de las Nieves (5 de agosto), por cobijar en su interior una ermita dedicada a esta virgen, en honor a la cual se estableció un voto de villa el 5 de marzo de 1628. En la actualidad, solo subsiste la llamada Puerta de los Remedios, conocida hoy como Ojo de la Virgen, que nos permite establecer la estructura y fisonomía del resto. Eran construcciones fuertes que avanzaban unos pasos desde los muros y poseían una doble puerta y un rastrillo. Existían, también, portillos para permitir el acceso a la muralla, tal y como vemos en la que subsiste.
A finales del siglo XVIII la ciudad presentaba un aspecto medieval, aunque desaparecen las murallas, y el castillo se pierde a mediados del siglo XIX. En la actualidad, no quedan restos del castillo, solo una pequeña parte del recinto murado y la puerta Ojo de la Virgen, permanecen en pie.
La ciudad, se estructura a lo largo de una calle, la calle de Ayuso (o del Uso por deformación del lenguaje), que desemboca en la plaza del Mercado hoy conocida como la plaza de España recorrida de soportales y la plaza del Campillo, en cuyo entorno se asentaban las casas nobles, palacetes y edificios religiosos. Otro de los ejes principales lo constituían la antigua carretera a Palencia (Carretera Vieja), en el interior de las murallas, ya que formaba parte del Camino Real de Burgos (o de Francia). Entre los espacios públicos de interés destacan la plaza del Hospital, la plaza del Doctor Sinova, y la plaza de Santa Teresa. En la calle de los Pastores, que comunicaba el centro con el castillo, nos encontramos las más interesantes muestras de la arquitectura popular propia de la zona con casas de adobe, encaladas, con voladizos y ventanas adecuados al duro clima de la zona. Tiene esta calle espacios con gran encanto denominados «corrillos», que agrupan viviendas cercanas e invitan a la convivencia a sus moradores.
Dentro de la arquitectura popular destacan las calles porticadas y los soportales de la plaza de España, pero el conjunto reúne además elementos y edificios de interés singular, como el conjunto de casas palacio siglo XVII en la Plaza de Santa Teresa y en especial, el Palacio de los Buendía, que ocupa todo un lado de la Plaza España, y que aún conserva uno de los dos pasadizos, que comunicaban el palacio con otros edificios de servidumbre e incluso tiene una comunicación, mediante ventana y reja, al presbiterio de la vecina iglesia de San Agustín.
Por lo que corresponde a la arquitectura religiosa, la iglesia parroquial de la Asunción de Santa María del siglo XIII, el Convento de San Agustín del siglo XVI y el hospital de Santiago en la Plaza de Santa Teresa son los edificios más importantes.
Santa María de la Asunción:
La iglesia de Santa María de la Asunción es una construcción de finales del Románico (ábsides lateral y central) y de principios del Gótico (naves laterales con bóvedas de crucería) de finales del XII y principios del XIII que debió restaurarse en los años cincuenta a causa de un incendio y en la que se ha intervenido recientemente.
A la obra inicial fueron añadiéndose intervenciones propias del Gótico flamígero, del Renacimiento (en especial la Torre según las trazas dadas por Alonso de Tolosa en 1585 y ejecutadas las obras por Juan de Mazarredonda y Pedro del Río), del Barroco (cimborrio) y del Neoclasicismo (sacristía).
En la capilla mayor, discutido patronato de los Acuña, se hallan los Sepulcros de los condes de Buendía (siglos XV y XVI) con efigies de Pedro y de Fadrique, primer y quinto conde respectivamente que ejemplifican los cambios de estilo entre los momentos finales del siglo XV y mediados del XVI.
El retablo mayor (de Antonio de Malinas, Giralte de Bruselas, Pedro Manso y Alonso de Ampudia) con escenas de la vida de la Virgen y de Cristo marca el tránsito entre el Gótico final y el Renacimiento y se considera una obra maestra de la escultura castellana de este momento. Ha sido restaurado recientemente por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en 2009-2010.
También posee especial interés, por su rareza, la Sillería en la que se combinan las tracerías góticas y los temas de salvajes, se piensa que relacionados con los nuevos descubrimientos, posiblemente son restos de dos sillerías diferentes, una de finales del siglo XV y otra de comienzos del siglo XVI.
Por los muros del edificio se distribuyen, entre otras obras de gran calidad, un Crucifijo y una Urna sepulcral, góticos, del siglo XIII; el Retablo de San Ildefonso (comienzos del siglo XVI) que supone la síntesis entre los modelos flamencos y la nueva sensibilidad renacentista; una puerta de altar con el Ecce Homo, de notable naturalismo, también del siglo XVI, y La Inmaculada de Jerónimo López, algo más tardía, del XVII, en la que se copia un modelo del escultor Gregorio Fernández; más calidad muestran la talla de San Isidro Labrador del mismo Gregorio Fernández (1629) y La Trinidad (escuela madrileña, siglo XVII).
Como ejemplo de la concepción del mundo durante las edades media y moderna podemos apreciar el Itinerario místico (siglo XVII) que se ubica en la capilla bautismal en el que aparecen el mundo sublunar, las esferas celestes y el cielo empíreo con todos sus habitantes y con el modo de poder acceder a él.
El órgano es de 1754. El Retablo de la Virgen de la O, patrona de Dueñas, es obra moderna (1951) del pintor palentino Germán Calvo.
Cuenta con un pequeño museo parroquial en el que se conserva la platería (Cruz procesional y Cáliz expositor, comienzos del siglo XVI, donación de los Acuña) y el Ecce Homo de Diego de Siloé (hacia 1525) quizá la obra de arte de mayor calidad de todo este notable conjunto y que anteriormente estuvo ubicado en un altar de San Agustín, en la capilla adquirida por Diego de Neira y Ana María de Salcedo y Hoyos en 1599.
Por último, cabe destacar que, debido al peso histórico de Dueñas, su iglesia principal contó con un importante cabildo parroquial formado por 12 beneficiados de preste, 4 diáconos, 3 subdiáconos y 8 graderos (es decir, aquellos que sólo habían recibido las órdenes menores). De los doce presbíteros, sólo tres de ellos ostentaban el curato, esto es, la cura de almas o cura animarum y, por tanto, eran los únicos autorizados para administrar los santos sacramentos.
Convento de San Agustín:
La orden agustiniana se estableció en Dueñas en el siglo XIII, ubicando su convento a extramuros de la villa, junto al camino real de Valladolid, ocupando el término que hoy se conoce como El Cercado. Aunque algunos cronistas, como el padre fray Jerónimo Román y Zamora, atribuyen su fundación a Miguel Tis y a su mujer María Alfonso, éstos simplemente realizaron una generosa donación al convento, ya existente. Dicha donación fue ortorgada en Valladolid el 11 de enero de 1304, siendo prior del monasterio fray Martín de Cardeña. Asimismo, desde un primer momento, recibió la protección y a
Qué visitar
•Museo Parroquial
•Bodega Remigio de Salas Jalón
•Patio de Arcos
Leyendas:
Leyenda de la boda secreta de los Reyes Católicos
Corre la leyenda que Fernando el Católico estaba a las afueras de Dueñas con parte de sus ejércitos para poder conocer a Isabel de Trastámara "La Católica", alojada por los condes de Buendía. El hermano de Isabel, Enrique IV se mostró contrario a este enlace, pues su intención era desposarla con algún otro pretendiente, como el príncipe Carlos de Viana. Por ello, Enrique IV amenazaba con avanzar sobre la entonces villa para evitar que se conociesen. La leyenda dice que los eldanenses salieron al encuentro de Fernando y le vistieron con ropas humildes para que entrase en el pueblo, pues nadie conocía su físico real, como así hizo, acompañado de dos hombres de su confianza. Prosigue la leyenda, contando que en previsión de la reacción de Enrique, se casaron esa misma noche en una capilla del Palacio de los Condes de Buendía, siendo testigos una monja y la propia condesa, por parte de Isabel, y sus dos acompañantes, por parte de Fernando. La historia, por el contrario, dice que se casaron en el Palacio de los Vivero en Valladolid en 1469.
Leyenda del nombre de Botijeros
El sobrenombre de Botijeros que tienen los habitantes de Dueñas, tuvo su origen en el siglo XIX, aunque se le supone cierta base histórica en un viejo cronicón que narraba el asalto heroico de los vecinos de Dueñas al castillo que se levantaba en lo alto de un cerro calcáreo. La fortaleza había sido tomada tiempo atrás por los musulmanes, que establecieron allí un cuartel general. Al amanecer el pueblo de Dueñas se lanzó al rescate del castillo utilizando como armas arrojadizas y defensivas unos botijos. Todo el día duró este asalto y hasta la caída del sol, habiendo muerto todos los árabes, y después de desmantelar el castillo, del que no quedaron dos piedras juntas (cuando en realidad sus piedras fueron posteriormente empleadas en la construcción del Canal de Castilla y en el cerramiento de muchos corrales de Dueñas).
A falta de documentos escritos, el relato se apoya en leyendas de la tradición oral y juglaresca. Así, el asalto al castillo y su destrucción a botijazos fue el argumento de un drama que escribió un poeta palaciego con ocasión de la boda que en Dueñas celebraron el rey don Fernando el Católico, viudo de Isabel, y Germana de Foix, y que se desarrollaron en 1506 en el palacio de los Acuña, condes de Buendía.
En los años 60 y 70 del siglo XX, cuando el desarrollo económico cristaliza en campañas de fomento turístico y cultural, esta historia se rescata buscando una identificación de Dueñas con la imagen del botijo en la seca tierra castellana. Desde entonces, las fiestas mayores se denominan botijeras, al igual que las peñas y otras manifestaciones folclóricas. También se erigió un monumento al botijo en la plaza del Doctor Sinova.
También se ha querido ver en esta heroica defensa de la villa del ataque sarraceno por parte de las mujeres (domnas) el origen del nombre de la localidad.
Festividades:
Romería de San Isidro, 15 de mayo:
San Isidro Labrador, santo madrileño que vivió entre los siglos XI y XII y fue canonizado en 1622 por Gregorio XV, es el patrón de la localidad y, en honor a él, se celebra una romería el 15 de mayo a la Pradera de dicho Monasterio, situado a unos 5 km de la localidad, primero a pie o en carros tirados por animales y, desde los años 60 del siglo XX, en tractores con galeras engalanadas por las diferentes peñas, vecinos y colectivos de la localidad, que participan en un concurso de carrozas.
Existía ya una romería en el siglo XVI organizada por las cofradías de San Martín y San Antón, que tenía lugar el 14 de mayo en honor a San Isidoro de Quíos, titular original del monasterio, donde se hallaba su reliquia. Y, así, el 5 de marzo de 1628, el concejo realizó un voto de villa de guardar las fiestas tanto de la Virgen de las Nieves, el 5 de agosto, como la de San Isidoro, el 14 de mayo, manteniéndose la procesión que ya se realizaba, por la fama que tenían las reliquias de actuar contra el coco que afectaba a las viñas. No obstante, al año siguiente, el 25 de mayo de 1629, en reunión abierta del concejo, debido a la plaga de langosta y coco que asolaba la zona y que amenazaba con arruinar la cosecha, por intercesión de Luisa de la Ascensión (1565-1636), la famosa monja de Carrión, profesa en Santa Clara de Carrión, se adoptaron como patrones, abogados y defensores tanto a San Isidro Labrador (15 de mayo) como a San Agustín (26 de mayo), comprometiéndose a decir una misa cantada con ministros el día de sus festividades.
Sin embargo, por lo que respecta a la procesión que se celebraba el 14 de mayo, en 1641, por orden del General de la Orden, el regimiento cambia la fecha de la procesión del 14 al 15 de mayo, pues el Martirologio Romano establecía que el dies natalis, el martirio de San Isidoro era el 15 y no el 14 como sostenía el Martirologio griego. A pesar del cambio, se sigue manteniendo la advocación al mártir San Isidoro, no teniendo lugar el cambio de titularidad a San Isidro Labrador hasta el siglo XIX. Este cambio se vería facilitado por la coincidencia de fechas (14 de mayo San Isidoro y 15 de mayo San Isidro) y por la devoción al santo patrón de los labradores en las localidades de eminente carácter agrícola como Dueñas.
En la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción el santo patrón de los agricultores cuenta con un retablo rococó construido en 1769 por una cofradía de agricultores, la de la Misericordia. La talla central de San Isidro, sin embargo, es anterior (1629), atribuyéndose a Gregorio Fernández.
Virgen de la Expectación del Parto o Virgen de la O, 18 de diciembre
Patrona de la localidad, su festividad se celebra el 18 de diciembre, pues se trata de la Virgen de la Esperanza o de la Expectación del Parto, advocación mariana en la que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Cristo; el periodo en que la Virgen María estaba embarazada. El sobrenombre de Fiesta de la O se debe a la exclamación admirativa oh que aparece en las siete estrofas de Vísperas que preceden a la Navidad. Esta festividad se estableció en el décimo concilio toledano en el 656 d. C., reinando Recesvinto y con San Eugenio III como obispo de Toledo.
En la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción cuenta con un retablo neogótico inaugurado en 1951 tras el incendio sufrido por la iglesia en 1948 que se inició en el antiguo retablo de la patrona en la noche del 7 de diciembre. El retablo anterior, barroco y con talla de vestir, mandado construir por el obispo de Jaén Agustín Rubín de Ceballos en el siglo XVIII, fue calcinado por las llamas. Al estar dedicado a la patrona, el pueblo decidió sustituirle por otro, cuyas pinturas con escenas de la vida de la Virgen y cuatro profetas en el banco o predela pertenecen al pintor palentino Germán Calvo. La talla central de la Virgen pertenece al maestro burgalés Valeriano Martínez, que participó también en la restauración del templo.
Por último, cabe destacar que, el 20 de julio de 1736, se recibieron en Dueñas dos reliquias de los Santos Mártires de Cardeña, acordándose en concejo abierto de 5 de agosto la celebración de su festividad (el 6 de agosto), nombrándoles copatronos «en la misma conformidad que se zeleura la de nuestra señora de la O». No obstante, no debió echar raíces este culto entre la población local, pues en la actualidad no existe ningún recuerdo de la misma.
Fiestas en honor a la Virgen de Onecha o Fiestas Botijeras, 15 de agosto:
El origen de la feria que se celebraba durante tres días del mes de septiembre (10-13 de septiembre) se encuentra en la concesión realizada por el general Espartero durante su regencia en 1843, publicándose en la Gaceta del 6 de abril el permiso concedido a nuestra localidad de celebrar una feria anual en los días 11, 12 y 13 de septiembre, así como un mercado semanal todos los domingos. Dichos días, en los pueblos de carácter agrícola, coincidían con el momento de mayor abundanci
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Concello
En el siglo XIV, Alfonso XI establece a través del Ordenamiento de Alcalá (1348) el regimiento cerrado, lo que supuso la oligarquización y patrimonialización del principal organismo de gobierno local: el concejo. Por lo que respecta al concejo eldanense, durante el Antiguo Régimen estuvo formado por cuatro regidores, un mayordomo, un procurador y cuatro fieles. Al tratarse de una villa de señorío estos cargos concejiles eran proveídos anualmente por el conde, quien había de elegirles a través de un sistema de cooptación en régimen de propuesta, es decir, de entre una lista doblada que le proponían los propios oficiales salientes. En 1568 por vía judicial se establece, además, la mitad de oficios: el concejo había de estar formado por dos regidores y dos fieles de cada estado, dos del estado de hijosdalgo y dos del de hombres buenos, mientras que el mayordomo había de pertenecer al de hijosdalgo y el procurador al de hombres buenos. Todos ellos, no obstante, estaban bajo la autoridad del alcalde mayor (traslación de la figura del corregidor en tierras de realengo), quienes tenían funciones judiciales y eran elegidos -esta vez sí- directamente por el conde entre personas que no fueran naturales de la localidad con el fin de garantizar su imparcialidad. Asimismo, hay que tener en cuenta que existían cuatro escribanías numerarias, ejerciendo uno de ellos a su vez como escribano del concejo, así como una pequeña audiencia local que trataba los casos judiciales en primera instancia, recayendo también todos estos nombramientos en el señor de la villa, garantizándose así cierto control sobre sus estados señoriales.
En el siglo XIX, con las reformas liberales que tienen lugar en España desde la aprobación de la Constitución de Cádiz en 1812 pero que no se consolidarán hasta mediados de siglo, durante el reinado de Isabel II, se constituye en Ayuntamiento constitucional a raíz del Real Decreto de 23 de julio de 1835 aprobado por el gobierno progresista del conde de Toreno durante la regencia de María Cristina, nombrándose un nuevo ayuntamiento para la localidad por el secretario del gobernador civil de Palencia, José de Elizondo, que se mantendrá hasta el 24 de octubre de 1836. Aunque este decreto fue derogado al año siguiente, marcó un punto de no retorno, pues se mantuvo ya la nueva organización de los ayuntamientos, desapareciendo los antiguos cargos concejiles, sustituidos por la estructura u organigrama que todavía se mantiene hoy en día con el alcalde a la cabeza, uno o varios tenientes de alcalde y un número variable de regidores/concejales, en función de la población de cada localidad. Y, así, la ley de 15 de septiembre de 1836, recuperó la Ley para el gobierno económico y político de las provincias, elaborada durante el Trienio Liberal, el 3 de febrero de 1823, pero que no había llegado a aplicarse debido a la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis. Los cargos de los nuevos ayuntamientos fueron elegidos por primera vez de forma directa por los vecinos sobre la base de un sufragio censitario, ratificándose los nombramientos por el gobierno político de la provincia, estando formado el Ayuntamiento eldanense por dos alcaldes, seis regidores y un procurador síndico. Ley que se mantendrá hasta la aprobación de la Ley de Ayuntamientos de 8 de enero de 1845, aprobada por el gobierno moderado del general Narváez. A partir de entonces, por tanto, los cargos políticos empezaron a ser elegidos a través de elecciones, estableciéndose en España el sufragio universal masculino en 1890 y el femenino en 1931.
Sin embargo, el siglo XIX español estuvo marcado por las tensiones y enfrentamientos entre las fuerzas políticas dominantes, los conservadores y los liberales, convirtiéndose en habituales los pronunciamientos militares que suponían el cambio de gobierno, que en muchas ocasiones solo duraban unos meses en el poder. Así, tras la Revolución de 1868 y el destronamiento y exilio de Isabel II, se intenta establecer en España un régimen político democrático, primero en forma de una monarquía parlamentaria bajo el reinado de Amado I de Saboya (1871-1873) y después en forma de república (1873-1874) durante el llamado Sexenio Democrático que, finalmente, fracasó. Se produjo entonces la Restauración Borbónica en 1875 en la figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Sin embargo, para evitar la inestabilidad precedente, los principales dirigentes de ambos partidos, Cánovas del Castillo, del Partido Conservador, y Sagasta, del Partido Liberal, llegan al Pacto de El Pardo en 1885 por el cual se establece el bipartidismo y el turnismo, es decir, la alternancia pactada en el gobierno entre ambos partidos. Para asegurarse los resultados electorales se establecieron una serie de métodos de manipulación electoral a través del llamado caciquismo como el pucherazo, el cunerismo o, directamente, la compra de votos. Dueñas no fue ajena a todo este proceso y a principios del siglo XX se convirtió en un importante bastión de votos del Partido Conservador que, en Palencia, estaba liderado por Abilio Calderón, quien salió elegido ininterrumpidamente entre 1898 y 1923. En Dueñas contaba con el apoyo del político conservador local Antonio Monedero Martín (1872-1940), político monárquico creador en 1917 de la Confederación Nacional Católico Agraria (CNCA) y uno de los principales líderes del sindicalismo católico-agrario. Debido al peso demográfico de la localidad en el contexto de la provincia, Calderón y otros representantes políticos realizaban frecuentemente actos electorales, a quien se dedicó en 1914 una calle, todavía en vida del propio Calderón, hoy denominada Avenida del Paseo. También existe constancia de la puesta en práctica de técnicas de manipulación electoral, denunciándose en la prensa la compra de votos a 2 pesetas por parte de Calderón.
Durante la dictadura franquista (1936-1975), se produce un largo paréntesis en este sistema político y los cargos políticos serían elegidos por el propio régimen, donde cabe destacar también la figura de Federico Mayo, yerno de Antonio Monedero, director del Instituto Nacional de la Vivienda, a través del cual se hicieron diversas inversiones como el barrio de Las Candelas, destinado a las numerosas familias que todavía vivían en casas-cuevas. Finalmente, en 1975 se produce la restauración democrática y la aprobación de la Constitución actual en 1978.
Lista de alcaldes durante el franquismo (1936-1979)
Como chegar
Autobuses
El Camino Real de Burgos y la autovía A62
La ubicación de la localidad se trata de un emplazamiento estratégico que controla el paso de un vado del Pisuerga, por lo que históricamente domina importantes vías de comunicación tal y como refleja ya Juan Villuga en su Repertorio de todos los caminos de España publicado en 1546 (mapa de Gonzalo Menéndez Pidal). Se asienta, así, en el trazado de la antigua Calzada o Camino Real de Burgos, que dio lugar a la N-620 que unía Burgos con Portugal hasta su desdoblamiento en 1987 en la actual A-62 o Autovía de Castilla (salida 92 dirección Portugal y salida 96 dirección Burgos). Esta Autovía forma parte de la Red de Carreteras Europeas E-80, que empieza en Lisboa (Portugal) y termina en Gürbulak (Turquía), en la frontera con Irán. Forma parte también de un importante eje de comunicación dentro del corredor internacional Lisboa-Estocolmo. Constituía un paso obligado para, desde Valladolid, dirigirse tanto hacia Burgos, Aragón y Navarra, enlazando así con el resto de Europa, como hacia León y Galicia. A media jornada de Valladolid, no era tan solo un lugar de paso, sino que se solía comer o pernoctar en Dueñas o en alguna de las ventas próximas a la localidad. Asimismo, tenía su origen en esta villa un Camino Real de Aragón que sirvió en 1469 a Fernando el Católico para llegar a esta localidad antes de su enlace matrimonial con su prima Isabel en Valladolid, pero que resulta menos conocido que el Camino Real de Aragón que llegaba hasta Valladolid por la margen derecha del río Duero.
Los puentes sobre los ríos Pisuerga y Carrión
A principios del siglo XVIII, a consecuencia de un proceso geológico de carácter natural de abandono de meandros, se produjo el desvío del río Pisuerga a su paso por la localidad. Originalmente, el río discurría justo por debajo del cerro sobre el que asienta la localidad, en lo que actualmente se conoce como el charco gallego. Sin embargo, debido a la paulatina erosión de la llanura de inundación, acabó por crearse un nuevo brazo, conviviendo ambos brazos a lo largo de todo el siglo XVIII. A principios del siglo XIX, tras quedar seca la antigua madre del río, tan sólo quedó el nuevo brazo, alejándose y desviándose así el cauce hacia el este.
Para salvar ambos brazos del río, al antiguo puente mayor o antiguo, de origen medieval, cuya construcción fue costeada por la propia villa durante el reinado de Enrique IV, se sumaba un nuevo puente en el nuevo brazo del río, conocido como el Tojanco por el término municipal en el que se levantaba, imprescindible para permitir el acceso de los agricultores a las tierras más fértiles de la vega. El antiguo puente contaba con seis arcos, con una pequeña torre fortificada en su primer arco de entrada, que alojaba en su interior la ermita de la Virgen de las Nieves, mientras que el nuevo había de contar con cuatro arcos, habiéndose construido tan solo uno en 1714 por el maestro de cantería Andrés Fernández, vecino de Villaumbrales.
Ambos puentes tuvieron que mantenerse operativos durante toda la centuria ilustrada, hasta que a principios del siglo XIX la antigua madre del río quedó completamente seca tal como describe Sebastián de Miñano y Bedoya Diccionario geográfico Estadístico en 1826 o como se puede observar en el mapa de Francisco Coello de 1852, señalando la ubicación del antiguo puente, ya desaparecido en esa fecha. Por ello, cuando se inició la construcción del Canal de Castilla en 1831, el antiguo puente mayor había quedado ya en desuso, al desaparecer el antiguo cauce, por lo que la Empresa del Canal recibió la autorización para su derribo, así como la de la Ermita de las Nieves sobre la puerta de muralla que se encontraba en el extremo de salida del puente. Esto provocó las quejas de los vecinos que, tras el derribo del puente viejo y la ruina del nuevo de Tojanco en 1795, tuvieron que servirse para vadear el Pisuerga de puentes provisionales de madera en verano y barcas en invierno durante medio siglo, entre 1795 y 1845.
En 1797, ante la ruina del puente de Tojanco, Francisco Álvarez Benavides propuso construir un nuevo puente sobre el Pisuerga trasladando su ubicación al término de La Vecilla o Avecilla, por lo que el 15 de agosto de 1803, Carlos IV expidió una provisión real autorizando a levantar ese nuevo puente, diseñado por el propio director del Canal, Juan de Homar, quien lo tasó en 1.520.437 reales. Por ello, dos meses después, el 15 de octubre, a través de otra provisión, les permitía realizar un repartimiento entre las villas y ciudades que se encuentren a una distancia de 35 leguas (unos 195 km.) con el fin de sufragar dicha obra. Pese a todo ello, la invasión francesa y el estallido de la Guerra de la Independencia paralizó el proyecto. Aunque en 1814, finalizada la guerra, se intentó reactivar el proyecto, no fue hasta 1845 cuando la Empresa del Canal construyó el puente de las Candelas, para salvar el canal, y el puente colgante para salvar el Pisuerga (el más longevo de España, de 1845 a 1924), conocido como Puente de la Unión, en el pago de La Vecilla o Avecilla. Finalmente, en 1924, debido a su precario estado de conservación, fue sustituido por el actual puente de hormigón utilizado por la actual carretera provincial P-102 que une Dueñas con Valoria la Buena y Peñafiel.
Por último, el Camino Real de Burgos, para atravesar el río Carrión contaba con un puente medieval, conocido como puente de San Isidro, formado por ocho ojos, los dos primeros de medio punto y el resto ojivales, y cuya jurisdicción era compartida por la villa y dicho monasterio. Actualmente, tampoco se conserva el puente histórico, pues el carril de la A-62 dirección Valladolid, ocupa el puente de piedra reformado por la antigua N-620 en 1914, formado por tres arcos escarzanos, habiendo sido ensanchado para adecuarlo a las cargas de tráfico de la autovía en la década de finales de 1980. En este punto, paralelo a los puentes de la autovía, transcurre también sobre el río Carrión el puente ferroviario de la Línea Imperial Madrid-Irún de 1854.
Proyectos de reforma de puentes y calzadas (siglo XVIII)
Los continuos reparos necesarios de todos estos puentes y calzadas supusieron importantes gastos para las arcas municipales, ya que corrían a su cargo y fueron habituales la realización de repartimientos para sufragarlos. A pesar de tratarse de una calzada o camino real, su mantenimiento dependía de la villa, no sólo del tramo que la cruzaba por dentro de su recinto murado, sino hasta 325 varas (unos 275 metros) en ambas direcciones, tanto hacia Burgos como hacia Valladolid.
En el siglo XVIII, gracia a las políticas ilustradas, se llevaron a cabo varios proyectos de reforma y mejora de estos puentes y calzadas. Ya desde 1735 se iniciaron diferentes obras, dirigidas por el maestro de cantería Narciso de las Cavadas, vecino de Entrambasaguas, pero, en un informe encargado por el consejo de Castilla en 1758, el maestro arquitecto y monje jerónimo Antonio de San José Pontones, se criticaba que no se hubiera llevado a cabo un proyecto único y uniforme, proponiéndose un proyecto homogéneo, cuyas obras fueron realizadas por Narciso de Cavadas, revisadas en 1763-1764 por José de Uribe y por Juan de Sagarvinaga, encargándose de su continuación José Ortiz de la Lastra, debido a las deficiencias encontradas en las obras ejecutadas por Cavadas. Finalmente, en 1767, el padre Pontones propondría un nuevo proyecto -que no sería ejecutado- con el objetivo de unir en línea recta el camino real desde el pozo de la nieve hasta la ermita de San Lázaro, salvando el arroyo Valdesanjuán a través de un puente, y evitar así los diferentes recodos que realizaba dicha calzada por el interior del núcleo urbano a través de la avenida Zacatín, el paseo del Mirador, la avenida Corporación (conocida como Carretera Vieja) y calle Egidio Maté hasta desembocar en la puerta de la Villa al inicio de la calle de Ayuso (hoy del Uso). Sin embargo, no llegó a ejecutarse, y no será hasta que quedé
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