Huete es un municipio de España perteneciente a la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Tiene una población de 1814 habitantes (INE 2025) e incluye, además de la localidad homónima, los núcleos de Bonilla, Carrascosilla, Caracenilla, La Langa, Saceda del Río, Moncalvillo de Huete, Valdemoro del Rey y Verdelpino de Huete.
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Történelem
Prehistoria:
Los primeros vestigios que indican la presencia del hombre en su territorio datan del final del Paleolítico Inferior —hace unos 10 000 años—, aunque, a lo largo del Paleolítico Medio (Musteriense), esta ocupación se hizo más patente y generalizada en forma de pequeños grupos que nomadeaban por los valles de los ríos Mayor y Borbotón, encontrando en sus márgenes no solo caza, pesca y abrigo, sino también el abundante material de sílex —pedernal—, con el que fabricaban sus distintos útiles y herramientas.
Hace unos 4000 años, se producía el primer asentamiento estable en la cima del cerro del Castillo por grupos de la Edad de Bronce, lugar elegido tanto por cuestiones defensivas como de control del territorio. Estos factores continuaron siendo válidos a lo largo de la Primera Edad del Hierro, de la que también se han encontrado abundantes vestigios en este mismo lugar.
Protohistoria y Edad Antigua:
En siglo VI a. C. se documenta un nuevo centro de población en el cerro de Álvar Fáñez, núcleo posteriormente romanizado del que dependería la explotación minera del lapis specularis (yeso especular), minas, de las que hay buenos ejemplos en la zona. Repartidas, en los valles de ambos ríos, se encuentran restos de varias villas tardo-romanas que tendrían como principal eje económico el cultivo de cereales de los campos de su alrededor.
Edad Media:
Tras una hipotética presencia visigoda, el actual núcleo de Huete entró verdaderamente en la historia en la Edad Media durante el período andalusí, ya en su fase emiral, tal como constatan las fuentes escritas y arqueológicas, siendo conocida como Wabda. Formando parte de la cora de Santabariyya o Shant Bariya (Santaver), el cerro del Castillo y una gran parte de su ladera meridional se fortificaron con murallas. Durante los siglos IX y X, fue uno de los centros más importantes en la zona de las tribus bereberes de los Hawwara y Madyuna, bajo el poder de la familia de los Banu Di-l-Nun, que más adelante se haría con el control de la región estableciendo la taifa de Toledo (1031-1085). Precisamente fue a Huete donde al-Qádir, el último rey toledano, se retiró tras dejar el poder de Toledo en manos de Alfonso VI, y antes de establecerse como rey en Valencia. Tras morir en esta ciudad (1091), tanto Huete como sus tierras particulares al sur del Tajo pasaron a manos de Álvar Fáñez.
Tras su paso al reino de Castilla, Huete comenzó a repoblarse con gentes de la Meseta Norte. Su repoblación se llevó a cabo durante el reinado de Alfonso VII, junto con la de otras plazas como Orgaz, Consuegra, Mora, Ocaña y Uclés;y no sin grandes dificultades, debidas a la consiguiente reacción almorávide tras la conquista de estas tierras por Alfonso VI —muy cerca de la localidad de Huete se produjo la derrota de las tropas castellanas en la batalla de Uclés (1108), y que puso al reino en un gran aprieto—. A lo largo del siglo XII, al estar en la vanguardia del reino por su parte más oriental, Huete fue adquiriendo un papel cada vez más destacado frente al poder andalusí. Ello explica que el ejército almohade —el nuevo poder africano dominante en al-Ándalus en ese momento—, en julio de 1172, y dirigido por el propio califa Abu Yaqub Yusuf (Yusuf I), se dirigió contra Huete, cercándola durante diez días. Después de instalar sus reales en el llamado cerro de las Tiendas —que alude a este hecho de armas—, los almohades, tras los numerosos asaltos que realizaron, sólo llegaron a entrar en los arrabales pero no lograron tomar el castillo. Agotados ambos contendientes —los cristianos, por la falta de agua, y los almohades, por la falta de forrajes—, el 22 de julio el ejército musulmán levantó el campo dirigiéndose hacia Cuenca. De esos críticos momentos data el patronazgo de las santas Justa y Rufina, pues la tradición narra que el 19 de julio, durante el cerco almohade y tras fracasar el último asalto del califa, cayó tal tormenta en Huete que llenó los secos aljibes de la fortaleza, permitiendo así que los defensores esperaran, sin los apuros anteriores, la llegada del rey Alfonso VIII para poder desbaratar los planes del ejército sitiador.
Tras la retirada almohade y previendo nuevos ataques, que ya no sucedieron, se acometería la reconstrucción de las murallas de Huete, para así poder acoger mejor a sus habitantes, que desde ese momento, ya en paz la región y relativamente alejado el peligro almohade, fueron a poblar el lugar: una villa de frontera que durante un cierto tiempo de la segunda mitad del siglo XII disputó a Cuenca el ser la cabeza rectora de la zona más oriental de la submeseta sur castellana.
En 1164 tuvo lugar en la localidad la batalla de Huete, en la que las tropas de la Casa de Castro, a las órdenes de Fernando Rodríguez de Castro el Castellano, derrotaron a las tropas de los partidarios de la Casa de Lara, dirigidas por el conde Manrique Pérez de Lara, que resultó muerto en la batalla, y sus hermanos Álvaro y Nuño. La batalla tuvo lugar en el contexto de la turbulenta minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla, vencedor de la batalla de las Navas de Tolosa,quien tuvo que combatir, entre otros, con su tío el rey Fernando II de León, quien ocupó la ciudad de Toledo en el año 1162.
En 1290 se realizaría en Huete el padrón de las aljamas de los judíos castellanos, el conocido como repartimiento de Huete.
Rodeada de territorios de señorío, Huete, aunque nunca perdió su condición de villa de realengo —con título de ciudad desde que el 26 de julio de 1428 el monarca Juan II se lo otorgara—, junto a su fortaleza, con la intención de asentar su poder en la zona o resolver cuestiones dinásticas, sólo fue dada por los monarcas castellanos a diferentes parientes suyos. Pese a ello, sobre todo a lo largo de la Baja Edad Media, los amplios términos de Huete fueron mermando a favor de la clase nobiliaria. Ésta, que poseía amplias tierras en la región, contando con la intervención de algunos de sus miembros afincados en la propia Huete, fue ocupando a favor de sus propios intereses diversos cargos en el gobierno del concejo de la ciudad.
Desde el siglo XII la presión sobre Huete de la nobleza era evidente, pues tanto los Laras como los Castros, las familias que por entonces se disputaban el control del poder real, intervinieron en la designación de los tenentes de su fortaleza. Alfonso VII le otorgaría su primer fuero (un fuero breve de conquista), mejorado posteriormente por uno similar al de Cuenca en época de Alfonso VIII. En esta época también tendría su origen el escudo de la ciudad: un león rampante sobre una media luna menguante en campo azul. Huete, pasará a ser el centro de un amplio territorio, la Tierra de Huete, extendido por las actuales provincias de Cuenca y Guadalajara.
Durante el período trastámara, en 1388, Juan I dio Huete a Doña Constanza, hija mayor de Pedro I y duquesa de Lancaster, con el fin de resolver el problema dinástico que en ese momento se daba al aspirar ésta al trono castellano. En la Paz de Troncoso y el tratado de Bayona se acordó que, junto a Guadalajara, Olmedo y Medina del Campo, Huete, con todas sus rentas y derechos, fuera dada de por vida a Doña Constanza, y que su hija, Catalina, casara con el infante Enrique, adoptando ambos, como príncipes herederos al trono castellano y por primera vez, el título de príncipes de Asturias. Tras la muerte (1394) de la duquesa de Lancaster, tal como estaba acordado, Huete pasó a su hija Catalina, ya reina desde 1390, que la unió a sus propias villas, dadas a raíz su matrimonio con Enrique III, de Soria, Atienza, Almazán, Deza y Molina de Aragón —todas ellas, en una misma zona geográfica del oriente de Castilla—. La nueva posesión no acabó con los intentos de la nobleza por hacerse con el control de la zona de Huete. Así, durante el reinado de Enrique III, diversos linajes fueron alcanzando un progresivo protagonismo en las comarcas cercanas a ella, y que a la postre convirtieron en señoríos, rápidamente ampliados hasta convertirse en importan
Műemlékek
Muralla urbana de Huete. De origen andalusí, conoció diversas reformas durante este período y tras el paso de la población al reino de Castilla (siglo XII). Se emplearon diversas técnicas y materiales: tapial, mampostería, sillería.
Castillo de Luna o Alcazaba de Wabda, de origen andalusí levantado sobre otro anterior romano, que conserva restos de sus muros.
Palacio Episcopal de Huete, construido en tres fases, la primera, en la que se encuentra el escudo del Obispo Solano, fue diseñada por Antonio María Carabella a finales del siglo XVIII, la segunda, realizada en época del Obispo Palafox, es obra de Mateo López, a principios del XIX. La parte central del edificio quedó sin terminar.
Colegio de Jesuitas: colegio fundado a instancias del clérigo optense Estaban Ortiz, que donó los terrenos y las rentas para su sostenimiento. En 1570 llegaron los primeros religiosos y poco tiempo después se pusieron en marcha las escuelas de primeras letras y de gramática. Expulsados los jesuitas en 1767, el edificio continuó su actividad docente por medio del clero secular. Las obras se inician en la segunda mitad del siglo XVI, época de la que se conserva el tramo de la fachada situada a la izquierda de la portada del templo. Durante el primer tercio del siglo XVII –coincidiendo con la primera fase del barroco español- se construyeron la casa conventual –con patio columnado y hermosas estancias abovedadas– y la airosa y esbelta espadaña, que se levanta por encima de toda la construcción. La iglesia fue iniciada en agosto de 1700 y su diseño se atribuye a los arquitectos Juan de Sierra Torres y Tomás del Campo, siendo concluida tres años después por los maestros Juan de Palacios y Cristóbal de Hernansaiz, que construyen el crucero y transepto del templo. La planta es típicamente jesuítica, consta de una nave con tribunas, cubierta por bóvedas de lunetos y una cúpula de media naranja sobre el crucero. Elemento destacado es la portada del templo, con doble pilastra y estípites, donde se incorporan las armas reales y la inscripción de Carlos III, que ordenó en 1770 el traslado a este templo de la parroquia de San Nicolás de Medina, conocida desde entonces como San Nicolás el Real. Convertido el templo en parroquia, la hermandad de la Virgen de Guadalupe manda construir la bella capilla de estilo rococó atribuida al arquitecto José Martín de Aldehuela. En 1795, la hermandad de San Juan Evangelista, procedente de la parroquia de Santa María de Atienza, construyó una bella capilla de corte academicista atribuida al arquitecto Mateo López. En la actualidad el templo es mantenido por las hermandades de San Antonio Abad, Nuestra Señora de Loreto y San Juan Evangelista con muy importantes fiesta el segundo fin de semana del mes de mayo. En 2004 se declara el edificio como bien de interés cultural.
Iglesia de Nuestra Señora de Atienza. Es una de las diez parroquias que durante el medievo y la Edad Moderna tuvo Huete siendo ésta la más antigua, asentanda, posiblemente, su fábrica sobre una antigua mezquita. El estilo artístico es un gótico incipiente, raro ejemplo en la provincia de Cuenca. El ábside poligonal, con sólidos contrafuertes en el exterior es del siglo XIII. Posee unas ventanas alancetadas con columna ajimezada o mainel en cada uno de los segmentos del pentágono del ábside, este se une con la nave principal durante el siglo XVI con un arco de triunfo con elementos clásicos. En el interior los muros quedan delimitados por columnas adosadas con capiteles ricamente adornados con rostros humanos, elementos vegetales y elementos heráldicos. Bajo el ábside hallamos una cripta que fue utilizada como panteón familiar por los Sandoval, en la que, según la tradición se conservó un cirio que estuvo iluminando durante los siglos de dominación musulmana al Santísimo Sacramento. En 1784 se suprime la parroquia trasladándose sus enseres y las devociones que allí se ejercían a la parroquia de San Nicolás de Medina. Entre ellas se traslada la Hermandad de San Juan Evangelista, patrón del barrio del que toma nombre de esta iglesia y que es uno de los más venerados en la actualidad con importantes fiestas en el mes de mayo. En 1790 se derriba la iglesia, dejando únicamente el ábside que queda como ermita. Mediante Real Decreto en 1982 se declara Monumento.
Casas nobles e iglesias, construidas entre los siglos XV y XVIII, tales como la Casa de los Montalvos, la de los Linajes, la de los Amoraga y Espinosa, casa-palacio de los Parada.
Iglesia de Santo Domingo: El convento fue fundado a finales del siglo XIV con monjas procedentes del cercano paraje de Amasatrigo gracias a las donaciones de Catalina de Lancáster, reina de Castilla y Señora de Huete, en el año 1393. El continuo crecimiento de su patrimonio propició que el monasterio llegase a ser uno de los más importantes que la Orden tenía en Castilla. La iglesia actual fue diseñada en 1620 por el carmelita fray Alberto de la Madre de Dios, arquitecto de los reyes Felipe III y Margarita de Austria y del duque de Lerma. La iglesia primitiva acabó siendo reemplazada por este nuevo templo proyectado por fray Alberto, aunque la dirección efectiva de las obras recayó más tarde en Antonio Mazas y Pedro del Valle. Las obras se iniciaron en 1621 bajo la dirección de Antonio de Mazas y posteriormente fueron continuadas por Pedro del Valle, finalizando hacia 1642. Fray Alberto diseñó un templo de carácter austero, orden toscano, y proporciones áureas, con planta de cruz latina, cúpula sobre el crucero y cinco capillas laterales a cada lado. Del exterior destaca su elegante fachada, en la que, a pesar de su extremada severidad, el carmelita consigue una obra realmente bella y equilibrada, con un cuerpo central de orden gigante, rematado con amplio frontispicio, y dos laterales, coronados por bellas espadañas. Dentro de la preocupación urbanística del barroco, el arquitecto retranqueó la fachada, formando una anteplaza que facilita su contemplación desde diferentes puntos de vista, con ánimo de conmover al espectador. Las obras fueron financiadas, en su mayor parte, por la familia Salcedo y Veancos, patronos de la capilla mayor. Uno de sus miembros más destacados fue don Diego de Veancos y Salcedo, obispo de Astorga, enterrado en una de las capillas laterales que estaba adornada con sus armas obispales. Durante la Guerra de la Independencia, las tropas francesas ocuparon el convento, destinándolo a cuartel y caballerizas, lo que ocasionó graves destrozos. Más adelante, en el Trienio Liberal, la comunidad fue clausurada de manera provisional por la Real Orden de 10 de abril de 1821 sobre el arreglo de conventos en la provincia de Cuenca, en aplicación de la Ley de monasterios y conventos de 25 de octubre de 1820. El convento fue desamortizado en 1835, siendo vendido junto con sus bienes, perdiéndose poco tiempo después su claustro —construido en el primer tercio del siglo XVI y elogiado por Antonio Ponz en su Viaje por España—, y quedando definitivamente suprimido a raíz de los decretos de exclaustración. Por último, a modo de curiosidad, en las celdas del monasterio estuvo recluido el inquisidor general fray Luis de Aliaga, cuando fue acusado de conspiración al morir Felipe III.
Torre del Reloj. Desde tiempos medievales el concejo dispuso de un reloj para gobernar y organizar la vida de los ciudadanos de Huete. El tiempo, como medida, siempre estaba en posesión y al servicio del concejo siendo este el que lo controlaba. En un principio se ubicó en lo alto de la cuesta del mercado, sobre un cubo de la recia muralla. En la Edad Moderna se realiza la construcción de la torre en la ubicación actual. Los diseños de la torre fueron realizados en 1795 por el arquitecto Fernando López. Este último se encargó de la ejecución de las obras, que, después de sucesivas paralizaciones por falta de recursos, fueron concluidas hacia 1805. Su arquitectura aglutina con gran acierto elementos del barroco tardío con otros del incipiente neoclasicismo. De especial
Qué visitar
•Museo Etnográfico de Huete
•Monasterio de Santa María de la Merced
•Iglesia del Convento de Jesús y María
•Monasterio de Dominicos e Iglesia de Santo Domingo (Siglo XVII)
•Nacimiento del Río Mayor
•Ábside de Santa María de Atienza
•Torre del Reloj (Siglo XVIII)
•Colegio de la Compañía de Jesús
Galería
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Híres személyek
•Isaac Núñez de Arenas, escritor español
•Juan Bautista González
•Carlos María Coronado, ministro y catedrático español del siglo XIX
•Màrius Aguilar, periodista español
•Bernardino Núñez de Arenas, político español
•Juan Alfonso de Lancina, político, escritor español y traductor español
Községháza
Alcaldía: Fernando Romero González
Web oficial: http://www.huete.org/
Megközelítés
Autobuses
La localidad cuenta con una parada de ferrocarril, la estación de Huete, de la línea Madrid-Cuenca-Valencia, cuyo incierto futuro ha llevado a varios ayuntamientos de la zona a constituir una plataforma en su defensa.
Desde julio de 2022 ya no circula el tren convencional que unía Aranjuez con Valencia pasando por Cuenca y por gran número localidades de Toledo, Cuenca y Valencia.
Renfe ha establecido un servicio alternativa por carretera.
Farmacia y salud
•Farmacia Farmacia Juan Pablo Carrasco Onate
•Centro de Salud de Huete
Noticias
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