Ciudades y Pueblos

Carenas es un municipio y localidad española de la provincia de Zaragoza, en la comunidad autónoma de Aragón. El término municipal tiene una población de 169 habitantes (INE 2025).

Kilmė

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Istorija

De sus orígenes prehistóricos hay constancia del Neolítico medio (4000-3500 a. C.) en el paraje de la Muela y de varios parajes más; se han encontrado distintas herramientas de sílex, donde, parece ser, fueron pequeños poblados. En el yacimiento de Somet se encontraron, igualmente, herramientas de sílex, de cobre y otros fragmentos metálicos, pertenecientes a la época del Bronce Medio (1500-1100 a. C.). Durante la segunda Edad del Hierro, las herramientas metálicas alcanzan una alta producción. El material minero se extraía de las distintas explotaciones mineras de Carenas y alrededores, dando fama a las espadas que, en la zona, se templaban. Se encontraron, igualmente, cerámicas, algunas monedas de la época celtibérica, época romana y época musulmana.

El primer documento conocido sobre Carenas data del año 1128, en una concesión del Alfonso I de Aragón a uno de sus nobles, Pere Ramón, por servicios prestados, definiéndola con el nombre de ‘Carengena’. El segundo documento aparece con el nombre de ‘Carenis’ y data del año 1169, donde el Concejo de Calatayud concede los cañizares de Carenis a Andrés Iben Fabib (Andrés hijo de Fabib o Hbib: probablemente judío) y ese mismo año, Alfonso II concedía a los de Carenis, el boalar antiguo, (lugar donde pastaba el ganado). En 1174, Andrés Iben Fabib y su esposa María, autorizan a su hijo Domingo a ingresar como monje en el Monasterio de Santa María de Juncería, dando como dote el castillo de Carenas. En 1174, Andrés Iben aumenta la dote de su hijo Domingo, para el monasterio, dando la heredad de Carenis. En 1182, los Fueros de Calatayud son ratificados, en los aspectos religiosos, por el papa Lucio III, citando las iglesias de la Comunidad y por consiguiente la iglesia de la Pardina de Somet, de la que eran propietarios Carenas y los monjes de Piedra, sin que estos fueran partícipes de las décimas y primicias de este derecho, que correspondía a los Capítulos eclesiásticos de Ibdes y Munébrega, que regían esta primera iglesia cristiana del término de Carenas.

En 1119, el abad Jimeno, del Monasterio de Sta. Mª. de Juncería, vendió la heredad y el castillo de Carenis al abad Gaufrido, del Monasterio de Piedra, por 650 sueldos jaqueses, pasando el monje Domingo, hijo de Andrés Ibn Fabib, a residir en Piedra para estar más cerca de sus padres; al trasladarse el monje Domingo a Piedra, pasó con él la dote quedando los monjes del Monasterio de Piedra, propietarios de Carenas con todas sus pertenencias; esta posesión fue ratificada, en 1201, por el obispo Inocencio y en 1207, por Pedro II de Aragón.

En el año 1257, Jaime I el Conquistador concede a Piedra la potestad de poblar y construir en Carenis. Un año después, 1258, los de Carenis firman en Piedra la Carta Puebla o Primera Población; en este documento a los 30 nuevos repobladores de Carenas se les exigía vivir dentro del núcleo habitado para fomentar el crecimiento del pueblo. En 1260, viendo los monjes que no aumentaba la población para poder cultivar todas las tierras, conceden la Segunda Población en los mismos términos que la primera; estos nuevos pobladores, de procedencia franca y catalana, habían sido, anteriormente, propiedad de Andrés Ibn Fabib, por donación de Alfonso II.

De 1467 al 1469, según una leyenda, Fernando de Aragón cortejaba a Isabel de Castilla, a pesar de la prohibición de su padre Enrique IV; por ser zona fronteriza y que los monjes bendecían los encuentros, en algunas ocasiones se alojaban en Carenas en la Casa Posada Real (calle Santa Ana). Todavía se conserva la habitación de Fernando el Católico con decoración de época y los escudos de Castilla, León, Navarra y Aragón, más un retrato de Isabel la Católica, pintado en el techo.

En 1488, Carenas tenía una población de 415 habitantes. En 1508, Fernando el Católico concede a Carenas el título de villa, con su correspondiente escudo, similar al Señal Real de Aragón, con la diferencia de una borla más en el remate de la corona. En 1543, la población de Carenas era de 455 habitantes. En 1604 murió en Carenas Gerónimo de Pasamonte, considerado uno de los posibles autores de El Quijote de Avellaneda.

Durante el siglo XVI apareció en Carenas la Inquisición en la figura del Santo Oficio. En 1627, Carenas inició el intento de independizarse del Monasterio de Piedra; tras largos y costosos litigios, consiguió sentencia favorable en 1664. En 1674, Carenas fue atacada por 300 hombres armados, procedentes de Ibdes y Munébrega alegando ocupación de pasos de ganado, en Somet; mataron, robaron e hicieron todo tipo de pillajes, talando los campos y las viñas; en 1682, la Real Audiencia dictó sentencia favorable a Carenas, consiguiendo nuevos derechos.

Desde 1713 al 1797, el número de habitantes pasó a ser de 720. En 1774 se reconstruyó el azud para uso del molino de harina y el riego de las vegas del Chorrillo. En 1710, las ermitas existentes en Carenas eran la ermita de Santa Ana, la ermita de San Juan, la del Sepulcro y la de San Sebastián. En 1787, aparecen censados en Carenas, con el título de infanzones (hidalgos): los Arrizabalaga, los Mendoza, los Luzón, los Cabrerizo y los Doñoro, con sus respectivos escudos.

En 1821, las Cortes aprobaron los límites de la provincia de Calatayud y el Ayuntamiento de Carenas pagó su correspondiente contribución, en Reales de vellón. En 1823, la población de Carenas era de 717 habitantes. En agosto de 1834 se declaró en Carenas el cólera morbo asiático, causando estragos en la población. Hacia mediados del siglo XIX, el lugar tenía contabilizada una población de 525 habitantes.​ Aparece descrito en el quinto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:

En 1857, Carenas contaba con 876 habitantes. De julio de 1884 a junio de 1885, se construyó el edificio del Ayuntamiento. De 1890 a 1900, la filoxera destruyó los viñedos obligando a una nueva replantación. En 1898, se producía la guerra de Cuba y Filipinas, siendo muchos los soldados de la localidad que participaron en ella. En 1899, se inauguró la luz eléctrica procedente de la fábrica de Nuévalos. En 1917, la población era de 995 habitantes con un rápido descenso, por emigración, tras la terminación de las obras del embalse de La Tranquera.

Una rica industria medieval:

El horno se conoce su existencia en el año 1258 como propiedad del Monasterio de Piedra y su ubicación era la actual calle del Horno y aunque en 1638 el Concejo de Carenas construyó otro, la población de Carenas estaba obligada a utilizar el horno de los monjes. Esta norma permaneció hasta el año 1664.

El molino, situado junto al puente de Piedra, aparece citado en el año 1258; era, igualmente, propiedad de los Monjes de Piedra y los de Carenas estaban obligados a moler, únicamente, en ese molino, obligación que se mantuvo hasta el año 1664. A partir de ese año fueron libres de usar los molinos de otros lugares. En el término de Carenas se edificaron cuatro molinos: el primero construido por el Monasterio, el segundo fue obra del Concejo de Carenas, el tercero en Somet propiedad, también, del Monasterio y el cuarto en la zona del Rubial controlado, igualmente, por el Monasterio.

El batán parece ser del año 1495, por documentos que hacen referencia al batanero que lo regentaba. El batán estaba situado en la zona llamada «Entrambos Ríos». En aquellos años el río Piedra se dividía en dos ramales, el ramal principal discurría, más o menos, por el cruce actual del río Piedra y el canal secundario por donde discurre el actual brazal. Entre los dos brazos del río se ubicaba el batán, donde se curtían las pieles y se trataban los paños. Los tejedores, curtidores y boteros estaban relacionados con el batán.​

El colmenar aparece en el año 1258 con dominio del Monasterio, haciendo referencia a las «Casas de las Colmenas», cerca de la Alcaidía. En el 1664 citan el colmenar junto a la zona antigua de la ermita de Santa Ana. En el Monasterio se le daba gran im

Paminklai

Ermita de San Sebastián

Ermita del Santo Sepulcro

Qué visitar

Carenas tiene un gran patrimonio de su pasado, y también del presente más cercano, entre ellos cabe destacar:

La ermita de Santa Ana

Se encuentra en la plaza del mismo nombre. Desde la plaza principal y por la calle de igual nombre, Santa Ana, se llega directamente a la ermita. Santa Ana es la patrona del pueblo, junto con San Pascual y San Sebastián.

La antigua ermita, llamada Santa Ana la Vieja, de la que sólo queda la sacristía, data del siglo XV o XVI, pero no será hasta finales de este siglo cuando se construyó la gran ermita, seguramente una de las más grandes de la comarca de Calatayud, con dimensiones de iglesia parroquial. Con su construcción y finalización de las obras, hacia el 1655, las gentes de Carenas proclamaron su independencia de los monjes del Monasterio de Piedra.

Su planta es de cruz latina y bóvedas de lazo, perfectamente adosadas a la antigua construcción. Se reformó, posteriormente, con coro alto y el cuerpo de campanas. Destaca la cúpula-linterna elíptica, con decoración en yeserías, barroco mudéjares. Entre las obras de arte que se conservan en ella, destacan su puerta de entrada, de bella factura, enmarcada por dintel de piedra; el retablo mayor de estilo barroco y de notables dimensiones, está dedicado a Santa Ana, cuya escultura está depositada en la hornacina central y fue realizada en 1678, por el escultor Bernabé de Jáuregui; el retablo de San Ramón Nonato, del XVII, como también son del mismo siglo la Divina Pastora, la Sagrada Familia, el de la Inmaculada y, seguramente, el de San Isidro Labrador. Merece especial atención el retablo del Cristo de la Langosta o Santo Crucifijo, donación testamental de Fray Juan de Molina y Entrena (1576-1652), una magnífica talla, que puede ser, del siglo XV. A esta talla se le atribuyen numerosos milagros. Merece, igualmente, atención el retablo de la Virgen del Carmen, del siglo XVIII, de estilo neoclásico. Destacan, en la ermita de Santa Ana, sus tres campanas llamadas del «Cristo de la Langosta» (1840), de la «Asunción» (1882) y «Campanillo», fundidas en Sigüenza, por Colina y Quintana. Sus toques y repiques, de la mano de los hermanos Herminio y José Ruiz, han dado la vuelta al mundo a través de las publicaciones del antropólogo valenciano Francesc Llop i Bayo, siendo estudiados en universidades de Holanda, Francia, Estados Unidos y mereciendo especial atención por parte de la Unesco.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Antiguamente llamada de Santa María, se comenzó a edificar en el 1258, por iniciativa de los monjes del Monasterio de Piedra, ocupando el lugar del antiguo castillo de Carenas (1127), del que sólo quedan los restos parciales de un torreón, adosado a la iglesia actual. En el año 1548 se le hizo una gran reforma con mampostería de ladrillo y posteriormente, en el siglo XVII, se realizó la última ampliación, de claro aspecto barroco.

Su planta es rectangular, con tres naves, siendo la central la más ancha, con coro y torre de subida al campanario, a los pies. Bajo el coro un pórtico en madera, de estilo mudéjar tardío (1548), que da acceso a la iglesia y en la cabecera de la planta está la sacristía y la antigua torre del castillo, que da paso al interior de las bóvedas.

El retablo mayor, de estilo barroco, se le atribuye, sin documentar, al escultor Jerónimo Cósida (siglo XV).

En las naves laterales hay retablos menores dedicados a diferentes santos, como el de la Virgen del Rosario (siglo XVI), el retablo de la Virgen de la Leche, dándole el pecho al niño Jesús (del XV), el retablo de San Vicente, el retablo del Cristo, etc.

Su campanario es de construcción cuadrangular con dos campanas frontales y un campanillo lateral.

Pertenece al arciprestazgo del Alto Jalón.

Embalse de la Tranquera

Llamado popularmente el «pantano de la Tranquera».​ La Tranquera tiene una capacidad de 84 hm³ y una extensión de 530 hectáreas. Fue construido entre 1952 y 1969 con un sistema de embalse llamado de «gravedad»; este tipo de construcción consiste en que el propio peso del muro es el encargado de resistir el empuje del agua; un muro de gravedad está considerado de mayor duración sobre los otros sistemas con la ventaja añadida, de un menor mantenimiento. Regula las aguas del río Piedra, del río Mesa y el río Ortiz para el abastecimiento doméstico y riego, y con su situación entre los municipios de Carenas y Nuévalos, presenta posibilidades para el aprovechamiento de sus riberas con hoteles, restaurantes y camping, así como una zona para la práctica de la pesca y los deportes acuáticos.

Palacio de la Alcaidía

Edificio, que fue propiedad de los monjes cistercienses de Piedra, levantado en el siglo XIII. En 1687, el Monasterio de Piedra finalizó el espléndido cuerpo de escaleras de la Alcaidía, con columnas barrocas y capiteles en los que se mezclan el estilo jónico y corintio, imitando la antigua arquitectura romana. El recinto queda cubierto con una cúpula linterna rematada con un minarete de ocho lados y ventanales de alabastro que iluminaban el recinto inferior; la zona media queda abierta con arcos de arquitectura muy rebajada y con una escotadura en el centro de la clave, que lo hace semejante a un pabellón o cortinaje (conopial). La decoración del recinto se hizo con pinturas al temple, mezclando el esgrafiado. En una leyenda puede leerse: «año 1687». Conserva en el exterior el escudo monacal de los monjes de Piedra, así como el reloj de sol con fecha, grabada, 1738.

Ermita del Santo Sepulcro

La ermita del Sepulcro data del siglo XVII, aunque hay elementos que podrían datarla en el siglo XVI. Una parte de su planta está excavada en la montaña, adaptándose a la orografía del terreno, lo que le da, realmente, el aspecto de un sepulcro. En su interior se encuentran los restos de: «Antonio de Luna, oriundo de la villa de Carenas y beneficiado perpetuo de la iglesia parroquial, hizo esta capilla. Año 1629», tal como reza su losa sepulcral. La planta de tres naves, las dos laterales más pequeñas, a las que se accede por arcos o contrafuertes sobre los que descarga el peso de la nave central. Se remata con una especie de ábside o cabecero circular, que sirve para enmarcar y ensalzar el retablo mayor, de aspecto majestuoso. Destaca una pila de agua bendita del siglo XVI, en la que aparece el nombre del orfebre, un tanto incompleto; está ricamente decorada y conserva una estrella de ocho puntas. El retablo mayor, enmarcado por dos columnas que soportan un frontón curvo partido que se remata con el escudo de la familia Luna y bajo él, el signo de la muerte con seis calaveras. En su centro se abre una hornacina a media altura donde aparece Jesús Crucificado y, justamente debajo, otra hornacina sepulcral del Cristo Yacente y en la parte inferior, la tumba de Antonio de Luna y sendas cartelas a modo de escudo del apellido Luna. La pieza principal es un Cristo Yacente. Es una buena talla, seguramente del siglo XVII, que presenta pintura y pigmentación original. Es de buenas proporciones y exhibe un gran estudio anatómico, siendo el conjunto de gran expresión y belleza. Es sacado, en su lecho, en la procesión de Semana Santa.​ En el exterior una estatua de forja, de corte moderno, sobre pedestal.

Castillo de Somet

Este castillo fue citado, por primera vez, en el 829 y está emplazado en lo alto del cerro, al que le dio nombre; desde sus 800 metros de altitud con cresta rocosa, se controlaba el valle del río Piedra, del Mesa y del Ortiz y llegó a ser una de las más importantes fortalezas de la comarca de Calatayud. Al pie del cerro se encontraba el pueblo del mismo nombre.

El emplazamiento se componía de una plataforma inferior, donde se refugiaba la población en caso de guerra; una segunda plataforma flanqueada por una torre y la plataforma superior con la torre del homenaje, la torre de la enseña y el patio de armas.

A partir del 1201, el Monasterio de Piedra comienza una política de compra de tierras en Somet, para ampliar las propiedades del monasterio. Desde 1279 Somet fue una

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Žymūs žmonės

Juan de Molina y Entrena (1579 - 1652) fue un fraile español, de la Orden de la Merced, al que de le atribuye haber realizado curaciones y otros actos milagrosos.

Fray José Abad (1616 - 1667), fraile mercedario orador y poeta. Doctor teólogo de la Universidad de Huesca.

Fray Jerónimo de Pasamonte (1553 - ¿1604?), militar y escritor del Siglo de Oro.

Fray Sebastián Molina (1635 - ¿?), monje mercedario sobrino de Fray Juan de Molina, fue Comendador del Olivar y rector del colegio de Huesca.

Antonio Tirado Torres (1850 - 1907). Miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y miembro de la Comisión Provincial de Monumentos de Orense.

Manolo Kabezabolo (1966 - ). Cantautor punk.

Rotušė

Alcaldía: Manuel Casado Rubio

Web oficial: http://carenas.eu

Kaip atvykti

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Autobuses

En la primera década del siglo XXI no había ninguna escuela activa en el municipio, aunque dispone de una serie de infraestructura que permiten realizar deportes o fomentar la cultura en el municipio como son las piscinas municipales Las Cardelinas inauguradas el 30 de junio de 2006, el parque de Los Cardelinos construido en 1999, un frontón y la Casa de Cultura, inaugurada en la década de 1990 y en la que hay una pequeña biblioteca.

A principios del siglo XXI la revista cultural Karenis se publicaba gracias a un pequeño grupo de entusiastas vecinos, a través de la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Carenas, ASPACAR.

La jota ha sido en Carenas la gran compañera, con su más genuina expresión, en todo tipo de labores agrícolas y festejos; siempre ha mantenido, esta Villa, la fama de cantar bien y de tener buenas voces. Merecen especial atención: el tenor Florencio Magaña, el tío Pubilao con su voz de barítono, la familia de los «Sandalios», la familia de los «Chinchines» con las actuaciones del hermano mayor, Carmelo, en el popular Teatro Apolo del Paralelo barcelonés de los años 1960, los hermanos José María Gutiérrez, Sebastián Gutiérrez, Juan Gutiérrez, y un largo etc., que la decadencia económica de la Villa, ha repartido por otras provincias; sólo permanece en Carenas, como entusiasta portador de este estandarte, el jotero Luis Pérez L. (Luis Pérez de Carenas, como nombre artístico).

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