Ciudades y Pueblos

Ayerbe es un municipio y una villa española de la provincia de Huesca, en la comunidad autónoma de Aragón. El término municipal, ubicado en la comarca de la Hoya de Huesca, tiene una población de 1050 habitantes (INE 2025).

Oriġini

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Storja

Orígenes de la población:

Se llegó a hipotetizar que el origen de la población fuera una antigua mansión romana denominada Ebellino, algo imposible ya que la vía romana Caesaraugusta-Benearnum, que supuestamente se encontraba junto a la misma no transcurrió por la población, originandose lo más probable durante la época musulmana en una población ubicada la cima del cerro.

Esta al encontrarse ubicada en la Marca Superior y estar regida desde Zaragoza, a menudo era punto de origen de las razzias punitivas hacia los valles pirenaicos y que por lo tanto contaba con una importante cantidad de hisn o fortalezas dedicadas a la protección de la población, como lo fueron Bitra Silg o la atalaya de Santa Eulalia la Mayor.​

Gobernando en Zaragoza el musulmán Yahyà bin Mundir al-Muzaffar y ante el acoso del cristiano rey navarro Sancho el Mayor se levantó una fortaleza defensiva de las tierras llanas junto al cual nacería un pequeño poblado dedicado a su abastecimiento.

Edad Media:

En el año 1083 conquista Ayerbe el rey aragonés Sancho Ramírez y ordena repoblar el lugar. A la muerte de Pedro I, Ayerbe que fue parte de la dote de su segunda esposa, la reina Berta, sigue unos años gobernado por ella. Entre los años 1118 y 1122 el rey de Aragón Alfonso I el Batallador crea un burgo en un altiplano más al sur del cerro.

Desde los principios fue de realengo, ya que tenía tenentes, y en el año 1276 el rey Jaime I de Aragón dejó a su hijo Pedro, también barón de Grañén, Robres y Arnueso, el castillo y villa de Ayerbe.

El 8 de mayo de 1366 Pedro IV de Aragón donó a Pedro Jordán de Urriés el castillo y villa de Ayerbe y sus términos, después de que su hijo Fernando de Aragón vendiese el resto del dominio seis años antes al mismo y pasando desde entonces a ser señores de la misma los Urriés, aunque no exentos de conflictos con la población. Tal caso fueron las continuadas rebeliones durante las cortas tenencias de la baronía de los hermanos Juan, Fadrique y Felipe ya que tras la muerte de su padre Felipe de Urriés y Ximenez de Cerdán en torno al 1477 la intención del V barón, Juan de Urriés y Murillo de era imponer un censo sobre la población a lo que los habitantes reaccionaron revolviéndose varias veces y que llegaron falsear la Carta de Gracia a través de la cual el rey había donado la población en el 1501, al igual que enviar a un anciano de la población describiendo la actuación del señor como abusiva. El conflicto también llego hasta el punto de prohibir entrar a la misma bajo amenaza de muerte a los señores y que a la muerte del VI barón Fadrique de Urriés y Murillo se le amenazó también a su viuda Beatriz Ruiz y a su hermano Felipe para que no entrasen a la población desde el castillo, evitando así su entierro en el templo de la población, algo que tras la reclamación de la viuda de su derecho foral de viudedad se revisaran los documentos y se declarase la falsificación como tal en el 1504, tomando poco después Felipe posesión del señorío. ​

Hubo una tercera revuelta de la población con motivo de un viaje Felipe Urriés y Murillo a Zaragoza, tras el cual a su regreso a la población se le cerraron las puertas y como documenta el posterior XV barón Benito-Ignacio de Urríes y Aybar:

Posteriormente y de nuevo a través de los escritos del XV barón se comenta que la fuerza del barón estando resguardada en una partida de carrascas conocida como El Saso acordó con dos mujeres el momento del asalto en dos puntos de la población, siendo uno la cantera junto a la partida y otro junto a la cuesta que encamina al castillo, llevándose a cabo la acción el 24 de marzo del 1505 y muriendo durante la contienda algunos de los instigadores, que solamente son mencionados de pasada como "un tal Riglos y a un tal Pomar", mientras que otros instigadores conocidos como el zapatero Martín conocido también como San Juan y el molinero Martín fueron posteriormente ejecutados en el castillo.​

Además de las ejecuciones se produjo un saqueo que además de buscar la sumisión de los vecinos de la población tenía el objetivo de encontrar la falsa Carta de Gracia que estos habían esgrimido como apoyo a sus reclamaciones, a pesar de esto las búsquedas se realizaron también en el resto de las posesiones de la baronía como Sarsa, donde incluso se investigó el sagrario, para posteriormente amenazar a Pedro de Ayerbe, habitante y procurador de Ayerbe que además también era señor de Paternoy y descendiente por rama ilegítima de los Ayerbe, por sospechar que este la guardase lo recluyó en un castillo en Cataluña hasta la muerte del propio Felipe, tras la cual él la entregó a un canónigo de Jaca para su conservación.

Mientras tanto los habitantes de Ayerbe buscaron la protección del Arzobispo de Zaragoza, quien se la concedió el 5 de septiembre del 1505 bajo pena de mil florines tanto para el señor si los atacaba y viceversa, aunque la muerte del señor en otoño de ese mismo año y su sucesión por su pariente Hugo de Urriés y Calcena calmaron el conflicto debido a que este contaba con una posición en corte mucho más sólida ya que era secretario del Emperador y que a través de su matrimonio con Greyda de Lanuza estaba emparentado con el Justicia de Aragón Juan de Lanuza y Torellas y con Francisco Fernández de Heredia, gobernador de Aragón, lo que dificultaba enormemente la revuelta por lo jurídico y a través del matrimonio de su hija Ana con Gerónimo Agustín, hijo del vicecanciller de Aragón Antonio Agustín.​

Edad Contemporánea:

Los conflictos entre el señor y la población se repitieron de nuevo en el 1610, siendo esta vez el objeto de contienda un reo, llegándose a armar la población contra el XI barón, Pedro de Urriés y Arbea, quien a cambio de una suma de dinero renunció al mero y mixto imperio sobre la población.​

El 26 de junio de 1709 el rey Felipe V concedió a la villa los títulos de noble y fidelísima, por la colaboración prestada en la Guerra de Sucesión.

Durante la Guerra de la Independencia el XV barón Benito-Ignacio de Urríes y Aybar decía:

A finales del siglo XIX la llegada del ferrocarril hizo florecer el comercio. La década de los 70 del siglo XX, con el cierre de la estación internacional de Canfranc, hizo que Ayerbe perdiera muchos puestos de trabajo y, por ello, muchos habitantes.

Hoy gran parte de sus residentes se dedican a la agricultura y para otros es ciudad dormitorio. Hay un escaso comercio y una progresiva industria de servicios que intenta dar a Ayerbe un enfoque turístico.

El núcleo urbano gira en torno a dos plazas cuadrilongas custodiadas por el que fue palacio de los Marqueses de Ayerbe (siglo XVI), declarado monumento histórico artístico el 3 de junio de 1931.

Santiago Ramón y Cajal vivió diez años en Ayerbe y sus habitantes mantienen su recuerdo con un museo y centro de interpretación a su memoria. Además, la biblioteca pública de Ayerbe cuenta con una sección Cajal con más de 250 obras y documentos al alcance de cualquier interesado.

Monumenti

Palacio de los Marqueses de Ayerbe:

También conocido por Palacio de los Marqueses de Urriés es un gran edificio del siglo XV con elementos gotizantes y restos de un patio interior renacentista. Situado en el centro de la población, es símbolo de identidad de la misma. Es una construcción de sillares cuidadosamente cortados, con entrada bajo arco de dovelas y escudo de armas.

Su construcción se inició durante la baronía de Hugo de Urriés y Calcena, aunque este se finalizó durante la vida de Hugo de Urriés y Ventimillia, quien debido a los constantes conflictos con los habitantes lo construyó en torno al 1544 con un foso.​

Durante la guerra de la Independencia sirvió de fortificación a los franceses. A principios del siglo XX es propietaria la familia Coiduras. Declarado monumento histórico artístico el 3 de junio de 1931, fue transformado en floreciente comercio hasta la década de 1970.

A principios del siglo XXI, María José y Marta Coiduras venden el palacio a José María Romeo y su mujer Carmen Ruiz. Tras casi cuatro años de acondicionamientos, en julio de 2004 abrió sus puertas como escuela privada de música con el nombre de Palacio de la Música “El Pilar”.

Torre del reloj:

Levantada en 1798, es un edificio exento que está situado en la plaza, junto al Palacio. Es construcción única en las comarcas del contorno, diferenciado de la iglesia o Ayuntamiento. Fábrica de sillares de un cuerpo liso que tiene una sencilla puerta adintelada.

Es obra de Tomás Gállego y se levantó con los restos de la torre de la parroquia de Santa María de la Cuesta, que desapareció entre 1750 y 1798, y con el fin de suplir a dicha torre, puesto que tenía, desde 1563, reloj y campana horaria.

Iglesia de San Pedro:

Construcción de sillería, sillarejo, ladrillo y tapial, ofrece obra de varias épocas. Nave de cinco tramos y capilla mayor poligonal. La decoración del interior del templo es de concepción neoclásica. Hay coro a los pies sobre lunetos y con frente de arco carpanel. Fachada con decoración programada, toda ella es de piedra y concentra su decoración en la portada. La portada está protegida, en el interior, por un biombo de madera, de tableros lisos. La iglesia, hoy, no tiene torre. Su fábrica es del siglo XVI, conservando obras de diversas épocas. Cuenta con un museo religioso importante y un órgano, de trompetería vertical y horizontal, de mediados del siglo XIX.Era la iglesia del convento de dominicos, advocación de Nuestra Señora del Remedio, fundado por Hugo de Urriés y Ximénez de Cerdán, VIII señor de la Baronía de Ayerbe, y su mujer Greyda de Lanuza, poniendo la primera piedra el año 1543 y se acabó en 1548 habiendo fallecido Hugo. Tomó posesión del convento fray Tomás Esquibel, prior de Predicadores de Zaragoza y vicario general de la Corona de Aragón, trayendo consigo a once religiosos. La consagración la ofició Francisco de Urriés, obispo de Urgel, dedicando el templo en honor de la Anunciación de Nuestra Señora, con el título del Remedio.

En el presbiterio de la iglesia, se construyó el panteón para la familia Urriés. La iglesia se comunicaba con el palacio por un camino largo cubierto.

Como consecuencia de la Desamortización, el convento fue abandonado por los religiosos dominicos y destinado a posada. Su biblioteca y demás objetos de valor desaparecieron.

Durante la Guerra de la Independencia, los franceses se encerraron y atrincheraron en la iglesia y torre campanario del referido edificio. En 1810 las tropas nacionales no tuvieron otro remedio que prenderle fuego para que la desalojaran las tropas napoleónicas.

El día 11 de abril de 1855 se inauguró como parroquia de San Pedro, después de repararse y acondicionarse, bajo la tutela del arquitecto Ramón Villanueva, con una subvención del Gobierno de la reina Isabel II, merced a las activas gestiones del entonces párroco Don Jaime Borra y las diligencias practicadas por el ayerbense Mariano Soler, por entonces Magistrado de Pamplona.

El 25 de febrero de 1861 un incendio destruyó el retablo del altar mayor, que fue regalo del marqués de Ayerbe. Desde el 26 de mayo hasta el 10 de octubre de 1866 realizaron el actual retablo por obra del escultor Eugenio Serrano, cuyas imágenes elaboró José Pueyo.

En la década de los 80 del siglo XIX, desmontaron la torre de esta iglesia y en mayo de 1968 inauguraron la nueva configuración del altar mayor, después de la reforma que le dio el aspecto actual.

Torre de San Pedro:

Edificio adosado a los restos de la antigua colegiata, desaparecida en el siglo XIX. Su fábrica es de sillería que conserva marcas de cantero al exterior y al interior. Tiene tres cuerpos, de los cuales los dos últimos son el campanario. El edificio de la torre es románico, del siglo XII, y fue declarado Monumento Arquitectónico-Artístico el 14 de julio de 1924.

La Colegiata de San Pedro, con acuerdo afirmativo del Supremo Consejo de Castilla, tuvo que ser demolida por los ayerbenses porque amenazaba inminente ruina. A principios del siglo XIX, la bóveda comenzó a resentirse y a abrirse, ya que sus puntos de apoyo no resistían el empuje que recibían, de tal forma que se empezó a agrietar, por lo que el Cabildo eclesiástico se abstenía cuanto podía de hacer celebraciones en ella pasándolas a la iglesia del convento dominico.

Hospital viejo:

Edificio sencillo, construido en sillería y tapial con arco de medio punto de dovelas para entrada y tres ventanas coronadas con un sencillo frontón.

Castillo musulmán:

En lo más alto del cerro, en cuyas faldas está el pueblo, hay restos de una construcción que se remonta a época musulmana y debió ser rehecho tras la reconquista. Solo llegan a nosotros unos muros de sillería que aparentemente son muros de contención del terreno. Configuran una planta irregular y se conserva un aljibe.

Los Muros:

Son restos de una iglesia románica que se construyó en época medieval y que formaba parte del castillo. Fue construcción de sillares, de los cuales algunos conservan la marca de cantero. Era edificio exento que estaba acomodado al desnivel del terreno mediante obra de cantería. Tuvo una nave de tramo único con ábside cubierto con exedra de la que solamente queda el arranque. La bóveda está completamente hundida, siendo imposible determinar cuál era su arco.

Ermita de San Miguel:

Con la última reconstrucción a finales del siglo XX, es edificio exento con obra de sillería de una nave de dos tramos y capilla mayor. Ésta, que tiene ábside semicircular, está cubierta con bóveda de cañón. Los tramos están cubiertos con lunetos y tienen vanos adintelados. En el interior, la cornisa que recorre el recinto es de inspiración neoclásica. En la parte baja, el entorno es recorrido por un banco trabajo de albañilería. El banco que recorre el ábside es el original románico y tiene el ángulo bordeado con un bocel. La entrada es de arco rebajado y está protegida por un pórtico cubierto con maderos y abiertos al frente con puerta adintelada.

Santuario de Nuestra Señora de Casbas:

Es construcción de sillares regularmente cortados. Es una nave de cuatro tramos y capilla mayor, que en planta solamente esta diferenciada por una cancela de separación, y en bóveda por la decoración pictórica. Todos los tramos están cubiertos con lunetos que tienen vanos en el muro de mediodía. Son de arco de medio punto al exterior y adintelados al interior. El recinto está recorrido en todo su contorno por un banco de madera apoyado en el muro, y con soportes torneados. El coro queda a los pies, en alto, sobre lunetos y tiene frente de arco de medio punto integrado en los muros. El interior del templo presenta un conjunto destacadamente barroco por la decoración mural con la que armonizan los otros elementos. La decoración pictórica, de autor desconocido, es toda de una mano y ofrece un programa iconográfico completo. La entrada es de un arco de medio punto, con portón de madera claveteada que tiene fecha de 1700. Está protegida por un pórtico cubierto con bóveda de medio cañón, abierto al frente c

Qué visitar

Arquitectura:

La arquitectura doméstica coincide con las muestras tipológicas aragonesas del siglo XVI. En su construcción se usó mucho sillar, que quedó complementado con el ladrillo. Hay varias casas que presentan especial interés y con escudo ofreciendo un aspecto homogéneo al estar construidas con sillería y tener algunos remates de galería de arquillos.

Fiestas religiosas:

Semana Santa:

La Cofradía de la Sangre de Cristo es la encargada de organizar los desfiles procesionales que tienen lugar en Ayerbe durante la Semana Santa.

Fue fundada en 1669 en el altar del Santo Cristo existente en un lateral de la capilla capitular de Nuestra Señora de Soterrano de la desaparecida Colegiata de San Pedro apóstol.

Fiestas patronales:

San Pablo:

El último domingo de enero se celebra la fiesta en honor al apóstol San Pablo. Cuenta la tradición que San Pablo, borracho y camino de Zaragoza, cayó en el campo y en el lugar que lo encontraron dormido se levantó una ermita. Todos los años los ayerbenses lo celebran con copiosos almuerzos en torno a la ermita que suele rematarse en comida si la fría mañana de enero lo permite. En el día anterior se encienden hogueras en las que se asan patatas, se calienta el cuerpo con buen vino de la zona y se acaba bailando en una gran verbena.

Virgen de Casbas:

El primer domingo de junio se celebra la romería a la ermita de la Virgen de Casbas. Concurren procesionalmente las poblaciones de Ayerbe, Biscarrues, Fontellas y Losanglis. Se canta misa solemne.

Cuentan que la Virgen vino desde Casbas de Francia queriendo este pueblo escoger y desde entonces es invencible baluarte que protege la vida y la fe de los ayerbenses, invocándola en momentos de prueba y confiando en su amor maternal. Comienza la fiesta el sábado con gran verbena que se alarga hasta el domingo con almuerzo y comida en la ermita.

Historia: Esta fiesta es en acción de gracias por la milagrosa lluvia que el día 1 de junio de 1640 consiguieron la villa de Ayerbe y sus aldeas. Llevaron entonces en veneración esta Santa Imagen a la Colegiata de San Pedro de esta villa, donde se veneró nueve días y el último de ellos, que fue el primero de junio, la restituyeron a su Santuario de Casbas. Antes de que las procesiones pudieran volver a sus pueblos, llovió con tanta abundancia que se restauró la cosecha. Consta todo de escritura pública que, en dicho día, mes y año se hizo y testificó para memoria de tan grande beneficio y en consideración del mismo hicieron Ayerbe y sus aldeas voto de venerar a esta Santa Imagen en dicho día. En 1981, la fecha de voto, mediante consulta popular fue cambiado al primer domingo de junio.

Santa Leticia:

Desde el año 1549 es la fiesta mayor de la villa. En torno al 9 de septiembre, en el que se festeja la fiesta de la patrona, hay entre cuatro o seis días, según años, en el que vecinos y huéspedes de Ayerbe se vuelcan en las calles que fluyen alegría, culminando en una gran cena de hermandad en torno a las calderetas. Procesión con Santa Leticia, de cuya peana cuelgan las uvas que, bendecidas, las repartirán los quintos por las casas. Hay comparsa de gigantes y cabezudos, charangas, competiciones deportivas, concursos infantiles, espectáculos, bailes, concursos culinarios, etc. Cada noche, carreras con los pirotécnicos toros de fuego. No es de extrañar pues, que cada año se acerquen más visitantes a participar y disfrutar de estas fiestas.

La feria, bajo la denominación de Feria de Alternativas Rurales del Prepirineo, el domingo más cercano al 21 de septiembre, festividad de san Mateo, recuerda aquella tradición lúdico-ferial que antaño dio reconocida fama a esta plaza

La semana micológica que se celebra en la Villa desde hace unos años, en el mes de octubre, constituye un acontecimiento social a nivel internacional. La biblioteca pública alberga la mejor colección aragonesa de libros sobre micología.

El boyante comercio, hoy ajado, que desde la Edad Media y hasta mediados del siglo XX floreció en esta Villa, hizo a sus gentes con espíritu hospitalario, virtud que hoy orientan al turismo con sugerentes propuestas hosteleras y de alojamiento.

Gastronomía:

En Ayerbe podrá disfrutar el huésped o viajero de su gastronomía y especialidades propias. En la villa y cercanías, restaurantes distinguidos ofrecen una cocina original en la tradición y últimas novedades. Además, establecimientos de comida casera y bares de tapas completan un menú para todos los gustos.

La base son siempre los productos naturales, tan variados en esta tierra y el resultado múltiples platos locales: ensaladas, sopetas, hervidas, migas a la pastor, migas con setas, verduras (borraja, bisaltos, habas tiernas, cardo, col, broquil...), lentejas, caracoles, salmorejo, pollo al chilindrón, cabrito asado, ternasco asado o en chuletas, caldereta, cordero a la pastora, madejas de corder (chiretas), tortetas, morcillas y embutidos variados.

Hay otros productos de calidad reconocida: setas, miel, almendras, aceite, vino y los famosos productos de repostería que ha reclamado de siempre el viajero: la famosa torta de Ayerbe, el refollau y los empanadicos.

Idioma:

Hasta mediados del siglo XX en Ayerbe se hablaba el aragonés, o más exactamente, un dialecto de este: el aragonés ayerbense. Este dialecto era común a la comarca de Ayerbe, la Sotonera y los somontanos de Huesca y Barbastro.

A principios del siglo XX, al generalizarse la escolarización de los niños, se comenzó a castellanizar más el idioma. Sin embargo se conserva el texto de una 'Pastorada' representada en Ayerbe en 1855 en aragonés. Desde la escuela los maestros trataban el aragonés como vulgar, un idioma de analfabetos y rudos. Pero a finales del siglo XX el aragonés de Ayerbe dio el paso a la literatura de la mano de los escritores Luis Pérez Gella y Chusé Antón Santamaría Loriente.

Un maestro pasó por Ayerbe y dejó grabada una lección para niños, que hoy pasarían de los 100 años: O Ferrero de Lobarre a feito un fuso de fierro.[cita requerida]

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Juan Antonio Bolea Foradada, jurista, juez y político español

Chusé Antón Santamaría Loriente, escritor español

Adelina Jiménez Jiménez, maestra española

Vicente Castro Les, escritor español

Garcia Miguel de Ayerbe, obispo de León

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El municipio de Ayerbe reúne las poblaciones de Ayerbe, Fontellas y Losanglis.

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