Vilviestre del Pinar es un municipio y localidad española de la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León. El término municipal, ubicado en la comarca de La Demanda y Pinares y en el partido judicial de Salas de los Infantes, tiene una población de 511 habitantes (INE 2025).
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Vilviestre del Pinar, situado entre los 1060 y 1450 m, forma parte de una comarca de gran riqueza natural que se extiende por las estribaciones de las sierras de Urbión, Neila y Demanda. Esta condición junto a la lejanía de los centros de poder ha sido determinante en su devenir histórico. Con su territorio cubierto de bosques maduros de pino y roble, poco útil para la agricultura, la actividad económica se basó en la ganadería, desarrollándose muy temprano una industria carreteril, aprovechando la abundancia de madera.
Prehistoria:
Desde el siglo V a. C., nuestro territorio, dentro de la Cultura Celtibérica, pertenece a los pelendones. Confinados en las cabeceras del Duero y Arlanza, rodeados de los también celtíberos arévacos, turmogos y berones que ocuparían las tierras más bajas y fértiles del valle del Duero, Arlanzón y bajo Najerilla. El pueblo de los pelendones, es el mismo al que pertenecía también Numancia, y que opondría feroz resistencia a la conquista romana. En el término de Vilviestre del Pinar hay dos magníficos emplazamientos, posibles restos de poblados de esta época, pendientes de estudio arqueológico.
Edad Media:
Tras la invasión musulmana, las poblaciones de zonas llanas huyeron o fueron obligadas a instalarse en las montañas cantábricas por el rey asturiano Alfonso I. En nuestra comarca nunca llegaron los musulmanes o al menos nunca se establecieron dado el carácter montañoso y escasa riqueza agrícola. Los habitantes de nuestra comarca debieron continuar con su forma de vida habitual, protegidos por sus montes de las indeseables razzias musulmanas y cristianas del norte. Vivieron en pequeños poblados muy cercanos unos de otros, de los que nos han quedado sus necrópolis por estar talladas en la roca. Abundantes en toda la comarca, en Vilviestre del Pinar se encuentran restos debajo de la actual iglesia y en el Rincón, al lado del río Arlanza.
A comienzos del s. X, llegarían los primeros repobladores cristianos del norte que se unirían con la población indígena pasando a formar parte del nuevo Condado creado en torno a Lara, dependiente del Reino de León, presidido por Gonzalo Fernández, cabeza de los repobladores y su esposa Muniadona de posible origen autóctono.
El espectacular avance cristiano de finales del siglo X se ve frenado y amenazado por los musulmanes que recuperan con Almanzor a partir de 975 Osma, Gormaz y Clunia, afianzándose en sus fortalezas y convirtiendo a nuestra zona en sangrienta frontera.
Es en esta época donde se sitúa la acción del poema de los siete infantes de Lara, en la que el Sr. de Vilviestre, Ruy Velázquez, reputado guerrero de la corte de García Fernández, confundido por las falsas acusaciones de su reciente esposa Lambra de Bureba hacia sus sobrinos, los Infantes de Lara, los traiciona y deja sucumbir ante los agarenos. El hermanastro de los Infantes, Mudarra González, según el poema, se tomará cumplida venganza matando a Ruy Velázquez, quemando viva a Dña. Lambra y quemando la villa de Vilviestre. Es citado por D. Ramón Menéndez Pidal en su obra: La leyenda de los infantes de Lara.
Muerto Almanzor en 1002, vuelve la comarca a la tranquilidad. A lo largo del siguiente siglo sus gentes pasarán a repoblar Ávila y su tierra, así como el amplio territorio que ahora se les abría al sur. Las menciones documentales más antiguas existentes de Vilviestre son de 1052 y 1092 correspondientes a donaciones al monasterio de Arlanza por parte de familias nobles. En 1187 ya existe constancia de la iglesia de San Juan de Vilviestre en bula de Urbano III.
En 1371, es señora de Vilviestre, Dña. Mayor de Castañeda, viuda de Fernán Sánchez de Velasco II. Fundará mayorazgo a favor de su hijo Pedro de Velasco, muerto en el asedio de Lisboa, con sus territorios de la Casa de Salas y los de las Merindades de su marido, que serán el germen del poderoso Ducado de Frías, con el que el concejo de Vilviestre mantendrá pleitos hasta la extinción de los señoríos en 1820.
Edad Moderna:
En el reinado de los Reyes Católicos se crea la Real Cabaña de Carreteros, que tan importante habría de ser para Vilviestre en los siglos siguientes. Llegó a ocupar a la práctica totalidad de la población. Entre otros privilegios, motivados por su estratégica contribución en los portes de guerra y víveres, tuvo el de que no se hicieran levas de soldados en su territorio durante el siglo XVI hasta su decadencia final en la década de 1840.
Con más de 300 carretas en los siglos XV y XVI, llegaría Vilviestre a contar con 392 carretas a mediados del siglo XVIII, estando presentes los carreteros de Vilviestre en cuantas guerras hubo en la península, teniendo especial protagonismo en las guerras de Cataluña y Portugal de 1633,1644 y 1677, y en la Sucesión de principios del siglo XVIII en las que se documentan importantes bajas.
Para los más de 1200 bueyes necesarios para la carretería, tenían los carreteros de Vilviestre, junto a los de las villas vecinas derecho de posesión de grandes dehesas en las riberas del Duero y Esla, sufriendo importantes mermas de ganado en las dehesas zamoranas pertenecientes al obispado de Astorga, en las guerras con Portugal de 1644, de las que se pudo recuperar.
Hasta finales del siglo XVIII, prácticamente todo el término municipal era de propiedad comunal, administrado de forma democrática y ejemplar a través del concejo, por ordenanzas o regimientos muy conservacionistas que contribuyeron a lograr el magnífico bosque que se disfruta en la actualidad.
Asimismo el concejo distribuía entre los carreteros locales, los portes de la madera extraída del monte, para la fábrica de los más importantes edificios de la época en Castilla, vigas y pez para los Reales Bajeles, así como las cuotas de sal y otros productos estancados que como miembros de La Cabaña Real de Carreteros les correspondía.
En esta época de vitalidad económica, se levantaron sólidos edificios de sillería y se restauró y reedificó la iglesia. Sucesos trágicos como el incendio de 1729, que devastó el pueblo, enseguida se superaron con el logro de un mejor trato fiscal y con la pujanza de la carretería.
En 1792, Carlos IV, confirmando la tradición concede el privilegio de los pinos que tan útil sería para Vilviestre en el desastroso siglo XIX-XX.
Edad Contemporánea:
Durante la invasión napoleónica, Vilviestre del Pinar y su monte, sirvieron de refugio principal a la Junta Provincial de Defensa de Burgos, a la que además se le prestaron los ahorros del Concejo, que a pesar de contar con sus recibos, nunca se devolvieron. Desde su imprenta se editaban proclamas y bandos. También el guerrillero Cura Merino tenía un campamento, todavía recordado, en Carmona y depósito de prisioneros en Vilviestre.
Muchos vecinos se alistaron como guerrilleros en la partida del Cura o en las compañías del marqués de Barriolucio.
Los carreteros sufrirían el principal golpe, del que ya no se recuperarían. A la obligación de transportar prácticamente gratis para uno u otro ejército, se sumaron las requisas de ganado por parte de todos los contendientes. Incluso pueblos, como Alaejos, en Valladolid, requisaron los bueyes de carreteros de Vilviestre que pastaban en dehesas próximas para entregárselos al ejército francés, sin compensación alguna.
La victoria sobre los franceses no trajo la paz deseada. En 1823 se organizaron en Vilviestre, partidas de Voluntarios Realistas, defensores del absolutismo de Fernando VII, el rey felón.
En 1833, se inicia la 1.ª Guerra Carlista. El Cura Merino, firme absolutista y por tanto defensor del pretendiente Carlos, protagoniza el levantamienato en Salas al que acuden muchos simpatizantes que debe licenciar por falta de equipo. Desde su refugio de Vilviestre pretende actuar, pero los isabelinos acantonan en Vilviestre y resto de la sierra a varios batallones del Cuerpo de Carabineros de Costas de Galicia al mando del brigadier D.Pedro Aznar, al Regimiento Castilla n.º 16 y Provincial de Laredo n.º 19 del coronel D. Isidoro Hoyos y D. José López Cam
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El pueblo se asienta en las laderas de dos colinas y en el vallecillo que ambas forman.
La norte se conoce como Alto del Castillo o de la Iglesia y la del sur como Alto del Campo.
La plaza Mayor y el ayuntamiento se ubican al oeste del vallecillo, que es la zona más baja del pueblo.
Administrativamente se divide en dos barrios, aunque no hay ningún espacio de separación entre ellos.
El barrio San Martín o de Abajo ocupa la ladera meridional del Alto del Castillo, el fondo del valle y la parte inferior de la ladera norte del Alto del Campo. En él se distinguen varias zonas o barrios menores: el de la Iglesia o San Pedro al norte y oeste donde se encuentra la iglesia y el ayuntamiento viejo, el de San Patricio, de las Eras o de los Berzacos al noreste, el de la plaza en el valle y a lo largo de la carretera hasta la Peña San Miguel, en el que se encuentra el Ayuntamiento, el Frontón Viejo y las Escuelas Viejas. Es el barrio más antiguo del pueblo y en él se concentran casi todas las interesantes casonas carreteras del siglo XVIII. Aunque ahora es el menos poblado en él se encuentran además del Ayuntamiento, el Ambulatorio Médico, la Farmacia, las Cajas de Ahorros. los bares, las tiendas, el centro cultural, la sede del club de la tercera edad y el recién terminado centro de día. Y por supuesto la plaza, que sigue siendo el centro de la vida social.
El barrio de San Roque o de Arriba se extiende al sur, por la laderas septentrional, oriental y meridional del Alto del Campo. También en él se distinguen varios barrios secundarios: el Campo en su parte oriental, San Roque en sentido restringido en la parte central y meridional al lado de la carretera de San Leonardo y Las Riscas al oeste. Es más reciente, comenzó a crecer en el siglo XVIII y actualmente es la zona de mayor crecimiento y más poblada del pueblo, en la que se han construido las escuelas nuevas, el frontón nuevo y el parque del Campo.
La disposición de las casas es bastante compacta, sin apenas espacios desocupados. Las casonas viejas más notables suelen estar aisladas, pero otras también bastante viejas se agrupan en manzanas cerradas, sin patios interiores. Las viviendas modernas por el contrario se disponen alineadas a los lados de calles amplias y bien trazadas. Algunas de las casas más antiguas tienen una sola planta, a veces están semienterradas y tienen tejados muy bajos, para defenderse de los fríos invernales. Pero la mayoría son de planta baja, piso alto y desván, destinado originalmente a pajar. Todas las anteriores a la década de los setenta tienen paredes de piedra arenisca, la mayoría de excelente sillería y de doble fila y llevan cubierta de madera y teja tradicional. A partir de esos años empezaron a construirse edificios con paredes de ladrillo, revocadas y pintadas, frecuentemente con tejados de teja plana o de uralita y a menudo de varios pisos y excesiva altura que dañaron de forma irreversible la tradicional estética del casco urbano del pueblo.
Afortunadamente las nuevas normas subsidiarias han prohibido esas obras discordantes y las nuevas casas son respetuosas con la estética tradicional, tanto en alturas como en materiales. Hay que lamentar la desaparición casi total de las típicas cocinas serranas con sus cónicas chimeneas de ramas y barro y de algunos conjuntos de gran interés etnográfico y popular como los hornos de pan, las fuentes, los lavaderos, los abrevaderos y el potro de herrar el ganado, que otros pueblos han sabido conservar o restaurar.
IGLESIA DE SAN MARTIN DE TOURS
Desde el nacimiento del pueblo su iglesia ocupó la situación de la actual, como lo demuestran los sepulcros antropomorfos tallados en las rocas que la rodean y otros aparecidos en el subsuelo de la parte posterior de la iglesia al instalar las tuberías de calefacción. Sin duda la primitiva iglesia mozárabe era de una sola nave, estaba cubierta con madera y ocupaba la parte intermedia de la actual nave central. Lo más probable es que fuera ampliada o sustituida por otra de estilo románico o de un gótico primitivo, algo mayor, pero de nave única y cubierta de madera como la anterior.
Hacia finales del siglo XV y comienzos del XVI fue sustituida por otra de tres naves con cubierta de madera, rematadas por sendos ábsides de testero recto, tal vez ya abovedados en piedra. De ella persisten parte del muro norte y del muro sur con la portada de estilo gótico tardío, con numerosas arquivoltas pero desprovistas de decoración y los arcos que separaban la nave central de la colateral del norte. Ya debía estar terminada y pagada en 1539 en que se la dota de un nuevo retablo mayor.
Hacia 1570 se construyó la torre actual al lado sur. Es de líneas severas al estilo herreriano, pero de excelente traza y sillería.
En 1649 como indica una inscripción se terminó una ampliación de las naves hacia el oeste y se construyó un coro alto de madera, debido al crecimiento de la población.
En 1758 la iglesia resultaba de nuevo pequeña y la esquina del sureste amenazaba ruina. Se decidió ampliar las naves sustituyendo sus ábsides por una nueva cabecera semihexagonal, precedida de una especie de crucero, todo ello con cubierta abovedada de piedra y con una gran cúpula semiesférica, según la trazas del prestigioso Domingo de Ondategui, maestro mayor de obras del Obispado de Osma. El proyecto incluía una amplia sacristía adosada al sur de la nueva cabecera. Toda la ampliación se hizo con una excelente piedra de sillería y con ricas molduras de piedra en el exterior y recubiertas de estuco en el interior de la iglesia. Una orgullosa inscripción en la cornisa del lado sur celebra su terminación el año 1761. Destacan la ventana del lado sur del crucero y las dos de la sacristía de trazado y molduración plenamente barroca.
En el interior lo primero que destaca es su suelo y artesonado de madera realizados hace apenas una década. El suelo imita los antiguos enterramientos cubiertos por una sola tabla de gran anchura. El artesonado se basa en combinaciones de casetones decorados con motivos florales, separados por ricas molduras.
El altar mayor de grandes proporciones se adapta al perfil semihexagonal de la capilla mayor y remata en un rico cascarón que se adapta a la forma en cuarto de esfera de su abovedamiento. Es de estilo barroco, pero ya de tendencia rococó como corresponde a la fecha de su construcción en torno a 1763. Desentona y lo empobrece un tanto el retallado y repintado que recibió en 1860, tratando de imitar el color blanco del mármol o alabastro conforme a los gustos neoclásicos imperantes en esas fechas. En el cuerpo principal en sendos nichos se encuentran las imágenes de San Martín en el centro y a los lados las de la Virgen y San José. En la cornisa hay dos esculturas de San Cristóbal y San Lucas, probablemente ajenas al retablo ya que parecen de un estilo algo anterior y deben ser restos de algún retablo desaparecido de la iglesia o de alguna ermita. En el centro del cascarón en un hueco ovalado e iluminado por un ventanal situado detrás, una movida talla del Arcángel San Miguel. Y en el ápice el busto de Dios Padre. Todas estas esculturas son contemporáneas del retablo, de estilo barroco, con la policromía original y de notable calidad.
Las naves laterales que terminan en la pared del crucero están presididas actualmente por sendos retablos rococó realizados en 1793 para enmarcar las esquinas de la entrada a la capilla mayor, donde permanecieron hasta la década de 1970. El de la nave norte está dedicado a la Virgen y el de la nave sur a Cristo Resucitado. Parte de sus esculturas no son las originales y han sido sustituidas por otras de nuevas devociones, modernas y de escaso valor.
En la pared norte del crucero fue reinstalado el antiguo retablo mayor, de estilo renacentista plateresco, con pilastras y balaustres ricamente tallados. En altura se distribuye en una predela con el sagrario, dos cuerpos y un decorativo remate y en anchura se distribuye en cinco calles, más ancha la central. En la predel
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Avgust 2026
Praznovanja ta mesec
- Ta mesec ni zabeleženih praznovanj.
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Občina
Ayuntamiento
Edificio de dos plantas cuadradas, todo él labrado en piedra, con ventanales alrededor de él.
En su fachada principal nos encontramos con una gran balconada labrada también en piedra, abierta al interior por tres puertas coronadas por frontones cuadrados.
Debajo de ella tres amplios arcos descansan apoyados en cuatro fuertes pilares y dan paso a unos soportales abiertos y otro arco en ambos lados, oriental y occidental.
El ayuntamiento ocupa el lado sur de la plaza Mayor.
Casa Fundación
Con telecentro, sala de exposiciones, biblioteca y sala de asistencia social.
D. Juan José Vicente decidió fundar en su pueblo una escuela para niños y otra para niñas. El pueblo le facilitó, según su deseo, a la casa donde él nació, otra contigua. Él costeó su construcción y su funcionamiento. Se inauguraron en el 1871. El uso como escuelas duró hasta 1963. Actualmente han sido rehabilitadas como centro cultural para el municipio, pasando a llamarse La Casa Fundación.
Consultorio médico y farmacia
Edificio adosado a la cara norte de La Casa Fundación.
Centro de día y centro de la tercera edad
Escuelas de primaria
Urbanismo:
Normas Urbanísticas Municipales aprobadas el 3 de mayo de 2013. BOCyL 28/05/2013, clasificando suelo urbano y suelo rústico.
Suelo urbano:
El barrio Antiguo tiene la consideración de suelo urbano consolidado, con mantenimiento de estructura urbana y características tipológicas, son 18,86 hectáreas para 377 viviendas. La zona de ampliación residencial admite la primera la tipología de vivienda unifamiliar, son 3,28 hectáreas para 66 viviendas. La zona de ampliación industrial cuenta con 19,56 hectáreas.
Suelo urbanizable:
No se ha clasificado suelo urbanizable en el término municipal de Vilviestre del Pinar. Categoría no considerada, posterior desarrollo del polígono industrial conocido como El Corralito, desarrollado en dos fases BOCyL 14/09/1999 y BOCyL 11/07/2004, mediante modificación puntual consistente en la reclasificación de suelo no urbanizable de especial protección a suelo urbanizable industrial (EXPTE.: 625/00W) BOCyL (13/08/2003)
Suelo rústico:
En las categorías de común, montes de utilidad pública y vías pecuarias.
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