Ciudades y Pueblos

Rabanera del Pinar es un municipio de España perteneciente a la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Tiene una población de 94 habitantes (INE 2025).

Origem

El pueblo que da nombre al municipio se llamó Ravaneira​ (o Ravenaria, según trascripción de Marius Férotin)​ a finales del siglo XI. Posteriormente, durante todo el resto de medievo, se llamó Ravanera o Rauanera. Durante la Edad Moderna, el pueblo se conoció como Rabanera de la Sierra hasta mediados del siglo XIX, si bien un documento de 1733 ya lo denominaba Rabanera del Pinar. Según algún autor, Julián Aydillo San Martín, Rabanera significa "molino del río".​

Los naturales de la localidad se llaman rabanerenses y se motejan atampados, por disponer el término de Rabanera de turberas (o tremedales).​

História

Villa:

Los primeros restos conocidos de presencia humana en el término corresponden a la llamada cultura de las cuevas, correspondiente al Bronce Final (1200-800 a. C.).​ Rabanera es, como mínimo, un enclave de población trimilenario.​

Según la delimitación que hiciera Bosch Gimpera, la zona de la provincia de Burgos donde se asienta Rabanera, limítrofe con el Norte de la de Soria, fue territorio de los celtíberos pelendones, quizá desde el siglo VI a. C.,​ Al Sur de las sierras de Cabrejas y Costalago, donde se encontraba la ciudad que los romanos llamaron Clunia, estuvieron los arévacos. Belentones, nombre del que procedería pelendones, significaría, según Miguel Cortés López, "hombres que no temen a los dardos ni a las flechas".​ Las localidades atribuidas a los pelendones eran Augustobriga, Visontium, Savia y Lutia. Algún autor ha situado Lutia en Cantalucia (localidad próxima a Talveila).​

Con la romanización que se extendió sobre el territorio celtíbero (siglo II a. C.-siglo V d. C.), los romanos dejaron restos materiales de su actividad en el término de Rabanera del Pinar.​ En el Bajo Imperio (siglo IV-V d. C.), estas tierras serranas cercanas a Clunia empezaban a cristianizarse.​ Las persecuciones de Diocleciano se cobraron las vidas de Santas Céntola y Elena, vírgenes y mártires, hacia el año 304 d. C. en algún lugar del conventus Cluniensis.​

De época visigoda, existen testimonios arqueológicos en cuevas de Castrillo de la Reina, Quintanar de la Sierra y Salas de los Infantes. Existen también otros testimonios de la misma época en Briongos, Hinojar del Rey, Lara, Peñalba de Castro, Quintanalara, Quintanilla de las Viñas y Rupelo.​ A la caída del reino visigodo, siguió la invasión sarracena.​

Los hallazgos altomedievales, que han sido datados en los siglo IX y X, ponen de manifiesto que antes de la conquista de la línea del Duero a principios del siglo X esta parte de la sierra de la Demanda ya estaba habitada. Según el profesor Julio Escalona,​ la sierra nunca llegó a quedarse totalmente deshabitada durante los siglos VIII y IX. En el año 1030, aproximadamente, el Documento de los infanzones de Espeja recogía las actuaciones del merino de Clunia en varios pueblos del alfoz cluniense (aunque denominado de los infanzones de Espeja, se mencionaban otros muchos pueblos y episodios).​ Los infanzones de Espeja estaban obligados a prestar servicio de vigilancia a caballo a mucha distancia de sus casas — en Osma, Carazo, Peñafiel, San Esteban...-.​

La localidad fue documentada por primera vez el 1 de mayo de 1075, cuando existía el monasterio de Santa María de Ravaneira (o Ravenaria, según las transcripciones), que estaba en el alfoz de Hontoria, con su decania de Tormillos. Esta institución, la decania, estaba contemplada en el capítulo XXI de la Regla de San Benito.​ En 1134, la parroquia de Rabanera pasó al obispado de Osma hasta 1956.

En 1088, año del Concilio de Husillos, el obispo de Burgos Gomezano consagró la iglesia de San Cebrián, sita entre Rabanera y Hontoria. Casi un siglo después, en 1187, el Papa Urbano III confirmó tal consagración.

A finales del siglo XII, vivió el primer rabaneriense de quien conocemos el nombre, Petro Martínez, que quedó documentado en el cartulario del Monasterio de Santo Domingo de Silos.​ Evidentemente, éste no fue el primer rabaneriense, sino el primero de quien tenemos el nombre, porque el pueblo ya tenía una existencia de siglos.

En 1304, Fernando IV otorgó a la localidad una carta de privilegios que reducía su cabeza fiscal a la mitad, de 40 vecinos pecheros a 20, "por facer bien y merced a la abadesa y la convento de dueñas del monasterio de Santa María de Fuent Caliente".​ Casi cinco décadas después, en 1352, el pueblo era uno de los de la merindad de Santo Domingo de Silos y era señorío de la abadesa de Fuencaliente.​ Rabanera, siendo 20 de septiembre de 1371, obtuvo un nuevo privilegio de Enrique II de Castilla.

En noviembre de 1495, los vecinos del lugar de Rabanera recibieron amparo por los alcaldes y otras justicias de Santo Domingo de Silos y de San Leonardo en el derecho que tenían de pacer con sus ganados y cortar leña de pinares y robledales en los términos de Hontoria del Pinar y sus aldeas.​ El amparo se dio el 14 de noviembre de 1495. Poco tiempo después, el 12 de enero de 1497, fue concedida una prórroga hasta que finalizase el pleito entre Hontoria del Pinar y Rabanera, para que mientras tanto el concejo rabanerense pudiera aprovechar pastos y maderas de aquel lugar de Hontoria.​ Casi un mes más tarde, el 4 de febrero de 1497, se comisionó a los alcaldes de Santo Domingo de Silos para que administraran justicia sobre las diferencias de términos entre los lugares de Hontoria del Pinar y Rabanera.​ Finalmente, la Audiencia de Valladolid emplazó al concejo de Rabanera para que compareciera ante ella, porque apelaba una sentencia dada por los alcaldes de Santo Domingo de Silos en el debate que trataba con el concejo de Hontoria del Pinar, sobre términos.​

El pueblo formó parte hasta el siglo XVI del dominio del monasterio de monjas bernardas de Santa María del Valle, en Fuencaliente del Burgo, que había sido fundado en 1175 por Urraca de Avellaneda. En 1566, Juan Delgadillo de Avellaneda, miembro de la familia protectora del monasterio de Fuencaliente, vendió los derechos sobre las alcabalas y tercias de la localidad a Juan Manrique de Lara, duque de Nájera. Salazar de Castro, autor de Historia genealógica de la Casa de Lara, afirma que por entonces Rabanera ya era villa.

Durante la guerra y revolución de las Comunidades de Castilla, algunos carreteros de la comarca proporcionaron pertrechos de guerra y abastecimiento al bando real.​ Los comuneros contaron con el apoyo de algunos serranos de los que sabemos el nombre: Miguel de La Gallega, Bernardino de Araus o Gaspar de Mansilla, cuyos nombres figuraron en el Perdón Real de 1522.​

En 1556, el concejo, justicia y regimiento de Rabanera pleiteó con el de Santo Domingo de Silos sobre el derecho del concejo silense a ejercer la justicia civil y criminal en Rabanera.​ El pleito se inició el 19 de septiembre de 1556. La primera noticia sobre la carretería en Rabanera, de 1504, procede de los libros de fábrica de la catedral de Sigüenza: “Iten, di al carretero de Ravanera de la piedra que sacó de la cerca de la çibdad, y así mesmo dentro de la cerca cabo los graneros: mili e treynta maravedís [...]”.​

Con fecha de 14 de abril de 1563, Domingo Manchado, miembro de la Santa Hermandad local, en representación los hombres buenos de la villa, solicitaba la confirmación del privilegio real de la reina Juana I de Castilla, de 18 de octubre de 1511.​

En mayo de 1566, Juan Manrique de Lara recibió de Juan Delgadillo de Avellaneda los derechos sobre las alcabalas y tercias de Rabanera del Pinar. Esta venta fue aprobada por escritura de su esposa, Doña Isabel de Obregón, en ese mes de mayo de 1566.​ Un año después, el 11 de julio de 1567, con Doña Ana Fajardo, fundó un mayorazgo con todas sus posesiones en la Comarca de Pinares.

A principios del siglo XVIII, la vida en la localidad se regulaba por la Ordenanza que observará la villa de Rabanera con sus vecinos y haciendas, de la que el pueblo se dotó el 30 de marzo de 1702. Constaba de prólogo razonado, 98 apartados y la ratificación final por los vecinos.​

Está documentado, en 1711, el nacimiento en la localidad de Manuel de la Peña, descendiente de hidalgos.​

En 1753, la villa era un realengo dedicado a la carretería. Por entonces, el señorío sobre la localidad estaba concursado ante la Real Chancillería de Valladolid, pues había pertenecido al duque de Frías.​

Según Vincenz Andreas Lichnowsky​ y Antonio Pirala, el primer pretendiente carlista a la corona, Carlos María Isidro, pasó por la localidad de camino a Quintanar de la Sierra. Otros autores, como Melchor Ferrer, Domingo Tejera y José F. Acedo, también se hicieron eco de este hecho.​

Durante los años de ocupación francesa, los franceses ocuparon Silos

Monumentos

Iglesia parroquial, construida a finales del siglo XVI y rehabilitada en 2002. Tiene elementos de un antiguo templo románico.​ A lo largo de la Edad Media se hicieron diversos trabajos artísticos para la iglesia de Rabanera del Pinar.​ La casa rectoral (casa del cura) se construyó siendo párroco Toribio Sastago.

Ermita de San Roque, el edificio actual es de 1853

ermita de San Andrés, pudo tener su origen en una iglesia del mismo nombre citada en el 1008 (principios del XI) alejada del pueblo de Hontoria

Casa consistorial, construida en 1746 y rehabilitada en 1769 y 1985. Responde por su composición al modelo clásico de casa consistorial-lonja, al poseer grandes espacios cubiertos en planta baja, abiertos hacia una plaza.

Campanario exento roqueño, muy pintoresco, fue torre de vigía medieval

Palacio, en ruinas, fue, a juzgar por el escudo que lució en la fachada (dos llaves cruzadas) de alguna dignidad eclesiástica. La tradición llama al palacio El Cuartel y La Lonja, porque desempeñó estas funciones, de cuartel y de lonja de carreteros.

Cañada Real Segoviana

Robledal de rebollo (Quercus pyrenaica), en San Roque, Roble Gordo o Roble Temprano

Pinar de pino albar (Pinus sylvestris), pino negral (Pinus pinaster) y pino pudio (Pinus nigra ssp. salzmanni)

Sabinar de sabina albar (Juniperus thurifera) en Peñas Llanas y La Vega

Beceda, bosquete de abedul péndulo (Betula pendula), en Beceda y Fuente los Carriles

Talayuela, mirador natural

Fuentecillas, laguna. Además, Rabanera contó con otra laguna, la de San Roque.

Lavaderos, un total de tres, de gran interés etnográfico, igual que las fuentes.

Cruz de Buenas Arías, cruz de camino situada en la entrada de la localidad. Podría ser de los siglos XV o XVI, cuando las cruces de camino gozaban de gran popularidad.​

Puente Soriano, de los llamados romanos, el actual es posterior al siglo XV. Documentado como Puente de Prados del Camino en 1935.​

Patrimonio industrial, constituido por la estación de ferrocarril, las vías, el Túnel de La Peña del Sol, las señales, los pontones, las alcantarillas del ferrocarril, el horno del tejar, el potro de herrar, torre transformadora (aneja al campanario exento).

Construcciones de piedra seca (sin argamasa).

Qué visitar

Fiestas y folclore:

Fiestas patronales rabanera del pinar: San Juan Degollado, fiesta patronal, el día 29 de agosto. Este día se bailan las danzas típicas de paloteo y cintilla. Antiguamente, el paloteo se celebraba en la iglesia el domingo de Carnaval y sus elementos principales son "el Trenzado" y "el Menudito".​ Los danzantes de Rabanera han participado, entre otras exhibiciones, en la XVII Muestra de Danzantes y Danzadores (Burgos, 5 de noviembre de 2005).

Las Candelas, el 2 de febrero. En el carnaval, que tenía lugar en febrero, se sacaba a la quivaca, ser carnavalesco semejante a la tarasca de Hacinas y Cabezón de la Sierra. Recuperadas en 2007, tras varios años sin celebrarse, los danzantes de Rabanera volvieron a danzar en la iglesia parroquial en 2011.​

Recuperadas en 2007.

Marzas, el 28 de febrero a medianoche.

Recuperadas, después de años sin celebrarse, en 2004.

Matanza del cerdo​

Desde 1994, el primer sábado de mayo se pinga el mayo al modo tradicional, con horquillas y cuerdas. Por la tarde se festeja con una merienda. Se planta, además, un mayo de niños, aunque antaño se llegaron a plantar tres, de casados, de solteros y de niños. La fiesta se trasladó al fin de semana para permitir la asistencia de los mozos forasteros.

Romería de la Mata y el Seto, en mayo.

San Roque, el día 16 de agosto, con una romería y comida campera junto a la ermita del mismo nombre.

Verano Cultural, en agosto (desde 1994). En 1994, además, se celebró el día del Rabaneriense ausente, 21 de agosto de 1994.

Homenaje a los mayores (desde 1991)

Santa Rosa de Lima, el 23 de agosto. Con anterioridad al Concilio Vaticano II, esta festividad tenía lugar el 30 de agosto.

En 2007, Rabanera estrenó jota.

Los mayores del lugar cuentan que, entre 1910 y 1920, se hacían procesiones para que dejara de hacer calor. En una ocasión, comenzó a llover al sacar al Santo Cristo de la Misericordia en procesión. Igualmente, por tradición oral, sabemos que las mujeres de Rabanera se ofrecían a ir descalzas en burro o carro hasta Santa Lucía (Hacinas), Virgen de la Salud (Ucero) o Valvanera.

En la década de 1950, los vecinos procesionaban, todavía, con antorchas desde el pueblo hasta la ermita de San Andrés, a 3 km de Rabanera.

Los juegos infantiles típicos eran: botones, carabin, chita, comba, corro, estira y encoge, gallinita ciega, hinque, mula corrida, prendas, tabas, tejo, tocoya, tres navíos, tuta y veo, veo. Los mayores competían a la calva, las tabas o la pelota.

Los niños de la localidad, cuando eran muchos y existía escuela, cantaban el gallo (llamado en otros lugares gallofa) recorriendo las casas pidiendo un donativo en forma de comida o dinero en vísperas navideñas.

Rabanera, en el pasado, pudo cantar la Canción de siega, de Castrillo de la Reina; el Romance del Serranito, de Huerta de Abajo; Romance del niño perdido, de Riocavado de la Sierra; o la Nana, de Vizcaínos. Estas piezas fueron recogidas en el pasado e interpretadas por el grupo de folclore Yesca en un trabajo de 1988.​

La leyenda del tesoro del becerro de oro de Mingavela, que en otras localidades donde existe tiene otros nombres, forma parte de la tradición local.​ La vecina localidad de La Gallega denomina al tesoro como Tesoro de Majacaga.

Existe otra leyenda, la de los bueyes que llevaban el Cristo, que no quisieron andar más y que se detuvieron al paso por Rabanera. Existen varias leyendas en varios puntos del país como señal divina.

Antiguamente, los vecinos prestaban servicios a la comunidad en los trabajos de poza, frontera, obreriza y adra. Existía un horno comunal llamado Mirasol, junto a la casa rural Los Roblones.

En 2010, la Asociación Peñas Santanas presentó el proyecto Rabanera, Juana y los 500, para conmemorar el 500.º aniversario de la concesión de un privilegio a Rabanera por parte de Juana I de Castilla.

Gastronomía:

Ajo carretero, asadurilla, caldereta pinariega, ensalada campera castellana, patatas guisadas con mículas, paturrillo (guiso de callos y manitas de cerdo), picadillo de chorizo y roscón de Pascua

Literatura y cine:

La novela El cura Merino, su vida en folletín (1933),​ de Eduardo de Ontañón, y el libro infantil Tu propia aventura (1999),​ de José Enrique Muñiz, mencionan el pueblo de Rabanera del Pinar. El escritor Eduardo de Ontañón llamó a Rabanera "Aire filtrado en los pinos" y Juan José Pérez Solana "la del celeste mirar y la del verde vivir" (Estampas burgalesas en Diario de Burgos).​

En diciembre de 1752, los monjes de Silos destinaron 221 reales para afquirir madera de pino de Rabanara, Aldea

y San Leonardo. Adquirieron 25 viguetas, ese mismo año, procedentes de Rabanera.

Se arrendaban las hierbas de la villa y los santuarios.

En la década de 1960, el término de Rabanera del Pinar prestó algún paisaje para diversas escenas de la película El Bueno, el Feo y el Malo (The Good, the Bad and the Ugly) (1966). El término municipal, de gran belleza, es un escenario inédito para la publicidad.

La belleza de vivir en la tierra pinariega pasó a la literatura de mano de Bernabé Herrero, quien describió el lugar de Santa Inés, en los Pinares Sorianos, en su poemario Emociones Campesinas.​

Martínez fue el apellido del primer rabaneriense del que conocemos el nombre: Petro Martínez (Pedro Martínez). Vivió en la segunda mitad del siglo XII y en 1175 participó en la confirmación de una carta, editada en el Recueil de chartes de l´abbaye de Silos, por la que el abad de Silos compraba una propiedad "circa Penellam" (cerca de Pinilla).

Se recolectó, en 1994, un hongo de 4,5 kilos.​

En 1986, el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid incorporó a su fondo un ejemplar del género Calathus Bonelli hallado en el término de Rabanera.​

Como ocurre en gran parte del Norte del dominio lingüístico del castellano, en Rabanera del Pinar se da el uso del condicional en lugar del imperfecto de subjuntivo. Ejemplo: "Si yo iría" por "Si yo fuese". Está generalizado el leísmo de cosa, no admitido por los prescriptivistas ("Déjamele" por "Déjamelo"). Rabanera todavía emplea palabras de poca difusión balago, gajo, mogos, picota, pincha, portillo, rancajo, tosterón, zumbón, etc. Algunas, como mogos o moñiga no están en los diccionarios.

En el siglo XVIII, según Loperráez, en Rabanera "no gastan sábanas en la cama y muchas personas ni aun camisa; echan muy pocas telas; apenas saben coser ni hacer media; echan algunos paños en las lanas del país y las hilan, en lugar de uso, con un canto y un palo, que le atraviesan, dando a sus extremos para que tuerza; y es país que necesita mucha educación..." (T. II, p. 3). E. Vallejo de Miguel, en un artículo de 1996,​ señalaba que el pintor Maximino Peña dejó plasmados los tipos populares de Pinares (recordemos Carretero de Pinares) y destacaba que Loperráez se sorprendía de la austeridad de vestido de la mujer serrana al decir "por lo común las mujeres llevan unos sacos de paño basto, que les coge desde los hombros a los pies y les dan el nombre de jornea". La jornea, que etimológicamente debe significar vestido de jornada, era como sigue:

"Traje cerrado, pero tan estrecho y de hechura tan extraña, que para ponérselo entra primero la cabeza y para quitarlo tiene en la espalda una lanzada, y entrándola en una escarpina que está a prevención elevada en la pared del dormitorio, van sacando poco a poco el cuerpo de la jornea, quedando colgada y en disposición para vestirse a la mañana siguiente".​

Rabanera tuvo su primera web en 1997, a iniciativa de Pedro Izquierdo. En 2000, Rodrigo Contreras Elvira puso en marcha una nueva web y otra nueva en 2002.)​

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Roberto Cabrejas, atleta español

Câmara municipal

Alcaldía: Agustín Elvira Elvira

Web oficial: http://www.rabaneradelpinar.com

Como chegar

Cómo llegar en coche (Google Maps)

Autobuses

Con la recuperación de las comunicaciones a partir del siglo XI, surgieron y se recuperaron rutas que recorrían la comarca. Las que afectaban a Rabanera eran:

el Camino Soriano, que se relanzó a partir de la apertura, en 1146 por parte del conde Ramón Berenguer IV, de una ruta jacobea de Zaragoza a Santiago por Soria, Silos, San Pedro de Arlanza y Burgos; y

la Vía del río Lobos, de Uxama (Osma) a Salas de los Infantes por Hontoria del Pinar, Moncalvillo y Castrillo de la Reina.​

El libro El Camí de Sant Jaume de Montserrat a Alcarràs (2010) recoge, para los peregrinos catalanes, dos rutas de peregrinación jacobea: una, por Logroño; y otra, por Soria hacia Burgos.​

El libro Guía general de correos, postas y caminos del reino de España, de Francisco Javier de Cabanes Escofet, mencionaba Rabanera del Pinar como una de las etapas del camino de herradura de Burgos a Soria en 1830 entre La Revilla y San Leonardo.​

El acceso a Rabanera por carretera se hace por la BU-V-8224 desde la N-234 (Sagunto-Burgos). En 1930, el ingeniero D. Eladio Martínez Mata presentó el proyecto de carretera de acceso a Rabanera desde la de Soria a Burgos.​

Entre 1929 y 1984, la línea Calatayud-Cidad-Dosante, en el ferrocarril Santander-Mediterráneo, comunicó la localidad con Burgos y Soria. En 1969, la estación de Rabanera fue rebajada, como otras de la misma línea, a apeadero por RENFE.

En 1944, un tren circulaba por el ferrocarril entre Cidad Dosante, como punto de partida, y Calatayud como destino que pasaba por Rabanera a las 9h 18 min.​ Casi cuarenta años después, en 1981, las 8h 30 min era la hora de paso.​

Desde marzo de 2008, Rabanera cuenta con línea de autocar con Salas de los Infantes. Además, esta línea une la villa con La Gallega, Pinilla de los Barruecos, Gete, Mamolar y Hacinas.​

Un breve inventario de caminos históricos de Rabanera del Pinar está compuesto por del Camino de Santiago de Soria, la Cañada Real Segoviana, el Camino del Correo, etc. Hay que añadir a estos caminos, las vías pecuarias del término municipal de Rabanera del Pinar (aprobadas en 1963 y modificadas en 1976).​ La Colada de Aldea del Pinar a Rabanera del Pinar tiene una anchura de diez metros (10 metros).​

La llagada del servicio telefónico a la localidad data de 1956, si bien en 1926 el alcalde de Canicosa había propuesto a los alcaldes de la sierra la extensión del servicio telefónico a todos los pueblos. En 1986, el servicio telefónico manual pasó a ser servicio automático.

Desde 2012, el investigador Luis Miguel Bona trabaja en el estudio y promoción del Camino de Santiago de Sagunto (o Camino de Santiago del Puerto de Sagunto a Burgos), que atraviesa el término municipal de Rabanera y que en el pasado usaron peregrinos italianos.​ Entre Soria y Mamolar, este camino jacobeo comparte trazado con el Camino de Santiago de Soria y, una vez en Mamolar, también con la Ruta de Lana.

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