Navalmoral o Navalmoral de la Sierra es un municipio de España perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Está situado en el Valle del Alto Alberche, a las faldas de la sierra de la Paramera, entre la sierra de Gredos y la reserva natural del Valle de Iruelas. Se encuentra en el espacio natural protegido de las Sierras de la Paramera y Serrota y está unido con los otros espacios naturales protegidos de la provincia mediante el sendero de Gran Recorrido GR-10.3 y los de Pequeño Recorrido PRC-AV 59 y PRC-AV 60.
Ursprung
Nava
Del Hebreo, Majada de pastores o lugar de buenos pastos.
Moral
Cuenta la Historia popular de Navalmoral que en los lavaderos de la "Fuente del Chorro", existió desde tiempos prehistóricos un Moral de moras negras (Morus Nigra), que era tan gordo que para abrazar su tronco eran necesarios 5 o 6 hombres con las manos enlazadas entre sí. Eso fue lo que nos llevó a dar el nombre de Nava el Moral, que hoy es Navalmoral de la Sierra.
Historia
El nombre de Navalmoral de la Sierra aparece en la documentación antigua como La Primera Nava y más tarde como Nava el moral, y por las referencias que se dan se encontraría situada en la misma zona donde se halla actualmente. Desde Navalmoral hasta lo alto del puerto de Navalmoral (1514 m) hay restos de una calzada de origen romano.
Navalmoral no perteneció a ningún señorío, aunque dentro de su término tenía numerosas propiedades de la familia Dávila, como la Dehesa de Navalsauz. Estas propiedades fueron incorporadas al Marquesado de las Navas en 1468.
Navalmoral de la Sierra tenía como anejos las poblaciones de San Juan del Molinillo, Navandrinal y Villarejo, llamadas popularmente "Las Aldeas de Navalmoral". También aparecen mencionadas en la documentación otros dos anejos: Espinarejo y Navalascuevas que se encuentran desaparecidas.
Siglos XI-XII:
Tras la toma de Toledo, en 1085, por Alfonso VI, comenzó la repoblación de las tierras del Alberche por gentes procedentes del norte, incentivadas por la concesión de derechos y privilegios, al tiempo que se iban construyendo ermitas, iglesias y monasterios en las proximidades de los núcleos de población.
El 22 de julio del 1090, en plena reconquista, cuenta la historia que un caudillo moro llamado Galafrón entró en el valle a hostigar a sus gentes, en este escrito aparece Navalmoral ya como población ya que el escrito habla de los pobladores de dicha Nava, al final los caballeros abulenses pudieron darle caza, enfrentarse y acabar con el caudillo árabe de nombre Galafrón.
En otros pasajes de este libro cuenta como en las Tornabodas hacia el 1106 caballeros abulenses fueron a buscar al "Moro de Talavera" Iezmin Hiaya a la primera Nava (Navalmoral), este caudillo Árabe de Talavera unos pocos años más tarde se convirtió en Rey de Toledo.
También hacia el año 1109 otro caudillo llamado Abdala Alhazen atacó estas tierras, llegaron casi a las inmediaciones de Ávila pero gracias a una gesta de Ximena Blazquez consiguieron amedrentarlos y al final escaparon hacia los términos de Navalmoral y más tarde hacia el Tajo como cuentan los historiadores.
Otra referencia a Nava el Moral se encuentra en una carta del Rey Alfonso VI enviada a Blasco Ximeno Dávila, al que habló de repoblar las llamadas Navas de Ávila(Nava el Moral, Navamorcuende, Nava la Cruz, Nava el Talgordo, Navalosa y otras fundaciones) alrededor de 1110. Debido a esta causa se cree que ya hubo repoblación por estas tierras en el siglo XII.
Siglo XIII:
Uno de los documentos más antiguos donde aparece mencionado Nava el Moral está datado en 1250, se trata de un documento perteneciente a la Asocio de la Universidad y Tierra de Ávila, a la que Navalmoral de la Sierra pertenecía. En él aparece como un "concejo e omes buenos", con lo cual debemos de suponer que la creación del municipio es más antigua.
En 1293 Sancho IV confirma los heredamientos concedidos, amojonando sus límites para evitar apropiaciones indebidas:
(1) El calendario existente en Castilla hasta 1383, corresponde a la llamada era del César que comienza en el año 83 a. C., año en que Octavio decretó a España como tributaria de Roma, dividiéndola en tres provincias: Tarraconense, Bética y Lusitania. De aquí el desfase de 38 años entre una y otra era, que quedó unificado en el citado año de 1383.
Siglo XIV:
De este siglo XIV, es el Libro de la Montería, atribuido a Alfonso XI, en el cual se recogen numerosos relatos sobre las cacerías de osos y jabalíes en el valle del Alberche, aludiendo a parajes cuyos nombres aún perduran, en el Tomo II páginas 115 y 117 podemos encontrar los siguientes relatos donde aparece mencionado el pueblo de Navalmoral y sus términos con los topónimos que hasta día de hoy perduran:
siglo XV:
Los restos de la ermita de Nuestra Señora de Aldeavieja, aparece documentada en el siglo XV. Fue destruida cuando la invasión napoleónica y usada como cuadra, es más antigua que la iglesia, pero no existe otra referencia que constate la existencia de un asentamiento alrededor de esta ermita.
Ya en este siglo se conocía en Navalmoral la existencia de numerosos hornos de pez. La pez se obtiene de la resina de los pinos y se usa desde tiempo inmemorial para revestir pellejos, tinajas y otros recipientes. De la pez deriva "peguera", que eran simples hoyos hechos en la tierra para quemar leña resinosa y extraer este producto. También se conocían con el nombre de pegueras los lugares donde se calentaba la pez y se marcaba, en los esquileos el ganado ovino. De alguna de estas actividades puede proceder el topónimo de "La Peguera".
Hay una zona en Navalmoral conocida como "Navahornos", donde había numerosos hornos de pez ya que se encontraba en medio de un pinar grandísimo que ya no existe al ser reforestado con enebros y al estar próximo al camino de los Pegueros (que va desde Pedro Bernardo hasta el Herradón). Hoy en día es uno de los enebrales más grandes del sur de Europa.
Durante todo este siglo el concejo de Navalmoral estuvo metido en pleitos con Pedro Dávila Señor de las Navas, por la usurpación de tierras ilegalmente con maneras muy poco ortodoxas, no solo en este concejo sino en todo el valle del Alto Alberche, hasta que a finales del siglo XV los Reyes Católicos dieron la razón al Pueblo de Navalmoral y sus habitantes y obligaron a Pedro Dávila a marcharse y no volver a pisar este término, mediante un documento que está en el ayuntamiento del municipio.
siglo XVI:
La iglesia de San Pedro Apóstol, fue construida en el siglo XVI, existiendo en el archivo del Diocesano los planos y contratos, en los que se estipulan todas las condiciones detalladas y firmadas por el notario Diego Vázquez, por el Provisor General, Hernando de Biruela y el arquitecto Pedro del Valle, natural de Villacastín.
Su construcción comenzó el 3 de diciembre de 1563.
En este siglo apareció la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, sólo sabemos que fue fundada en 1589.
Del primer censo de Castilla 1587 que mando hacer Felipe II se extrae la población que más o menos residía en esta localidad y sus añejos (Para realizar la conversión de vecinos a habitantes, es habitualmente aceptada la transformación de 4 o 5 habitantes por vecino. Aunque no hay forma exacta de calcularlo, porque depende de las características poblacionales de cada zona).
siglo XVII:
De este Siglo proviene el retablo construido por Gabriel Campuzano entre 1603 y 1611, fue mandado tasar por el escultor que realizó el retablo de Santiago de Ávila. Costó 2800 reales y lo destrozaron durante la Guerra Civil.
Otra joya que se conserva es la Custodia, del siglo XVII, por Heredia, un gran platero abulense, costó 1050 reales.
Siglos XVIII, XIX y XX:
En el Catastro de Ensenada de 1751, sigue apareciendo como municipio con los concejos anteriormente mencionados, como los de El Espinarejo y Navalascuevas. En él se afirma que tenía dos alcaldes: uno para Nava el moral y otro para las aldeas. Además se menciona la existencia de una prisión de paso, para hacer noche antes de pasar el Puerto en dirección a Ávila.
En el término de Navalmoral, aparecen mencionadas varias Ventas a lo largo del camino que comunica Burgohondo con Navalmoral de la Sierra y después con Ávila, lo que indicaría un importante tránsito de mercancías y hombres, del Valle a Ávila, por el Puerto de Navalmoral.
En la documentación destacan de Navalmoral sus molinos, que aprovechaban la fuerza de sus numerosos arroyos. La miel, que todavía en la actualidad por parte de uno de los productores del pueblo, ha logrado importantes premios a nivel nacional, y los pastos, que más tarde fueron calificados por Madoz, en su diccionario geográfico y estadístico de España, como los mejores del país.
El lugar aparece descrito en el decimosegundo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Durante la invasión napoleónica a principios del siglo XIX se destruyó la iglesia y se u
Monument
Iglesia de San Pedro Apóstol:
La iglesia de San Pedro Apóstol, fue construida en el siglo XVI, aunque su presbiterio procede del siglo XV, existiendo en el archivo del Diocesano los planos y contratos, en los que se estipulan todas las condiciones detalladas y firmadas por el notario Diego Vázquez, por el provisor general, Hernando de Biruela y el arquitecto Pedro del Valle, natural de Villacastín.
Su construcción comenzó el 3 de diciembre de 1563, aunque la capilla mayor de estilo gótico estaba ya construida.
Un arco toral agudo, con nervios y flores, da paso a la capilla mayor, con ventana gótica y bóveda de crucería, que se conserva de la época anterior a la intervención de Pedro del Valle. En la sacristía hay dos bóvedas de terceletes, rebajadas.
En el exterior destaca la espadaña de tres cuerpos a los pies de la nave central. El cuerpo inferior cobija un óculo y la portada de la iglesia. Los otros dos sirven de campanario.
El contrato lo explicaba así: "Se harán dos paredes que arranquen del arco de la Capilla Mayor, llamado arco toral. Serán simétricas, con cinco pies y medio de ancho."
La iglesia mide 33 m de largo y 15 m de ancho. Dividida en tres naves, dos laterales y una central, separadas por dos arcadas de 32 pies de alto. El precio para la construcción de la iglesia fue ajustado en 800 ducados que equivalen a 8232 reales, pero los documentos cuentan que hubo muchos problemas económicos, debiendo volver a tasar la obra. En el año 1870, el notario Suárez Dávila la tasó en 1700 reales, siendo el precio final que costó.
El retablo construido por Gabriel Campuzano entre 1603 y 1611, fue mandado tasar por el escultor que realizó el retablo de Santiago de Ávila. Costó 2800 reales y lo destrozaron durante la guerra civil.
El piso se cambió tres veces, el último en 1804, realizados por canteros de Cardeñosa, es el actual.
Otra joya que se conserva es la Custodia, del siglo XVII, por Heredia, un gran platero abulense, costó 1050 reales.
El altar mayor, fue construido en este siglo por Benedicto San Segundo San Martín.
Relacionado con la religión, también se encuentra otra costumbre, hoy desaparecida y que consistía en ir a la iglesia, poner velas y rezar por los difuntos, pero en las losas de la iglesia que le correspondía a cada familia. El suelo de la iglesia está formado por grandes losas de piedra que se encuentran agrupadas de tres en tres. La baldosa central posé un orificio, que se supone que servía para poder levantarla. Cada familia conocía la que le correspondía.
Ermita de Nuestra Señora de Aldeavieja:
La ermita de Nuestra Señora de la Aldea o de Aldeavieja aparece citada en el siglo XV, en el Libro de los Veros Valores del obispado de Ávila, con el nombre de ermita de Santa María la Vieja.
Está en ruinas, cerca de la iglesia. Su primer libro de fábrica data de 1624. Era de adobe hasta que se reedificó en piedra a comienzos del siglo XVIII. Tenía arcos y columnas parecidos a los de la iglesia.
La noche del 3 al 4 de diciembre de 1808 las tropas napoleónicas durmieron en la ermita, la quemaron y se llevaron las cosas de valor.
Ermita de San Cristóbal:
Construida hacia 1980, se sitúa a lo alto del puerto de Navalmoral (1514 m) y el 10 de julio o el domingo más cercano la Cofradía de San Cristóbal organiza una fiesta en honor de San Cristóbal.
Se celebra una misa en el puerto de Navalmoral, en la ermita de San Cristóbal, se saca el Santo y se bendicen los coches, después se reparte limonada con galletas y se aprovecha para quedarse allí a comer.
Por la tarde se suelen hacer pequeños campeonatos de mus, petanca o calva y el ganador se lleva un trofeo de la Asociación de San Cristóbal.
Pilón de la plaza Grande:
La construcción de fuente fue ejecutada por Valentín San Segundo, Alejo San Segundo, Lucio San Segundo y Benedicto San Segundo en el año 1916. En aquellos años era alcalde Guillermo Herranz.[cita requerida]
Como curiosidad a destacar es la canalización de la fuente, que está construida con canales hechos en piedra labrada, desde el depósito de los perales al propio pilón de la plaza Grande, que surtía de agua el pilón de la plaza Chica. Esta no era potable por ser el agua sobrante del pilón de la plaza Grande.[cita requerida]
La fuente o pilón de la plaza Chica también surtía, pero en este caso al matadero municipal.
La Calzada:
Se cree que es de época romana, aunque es imposible de determinar ya que se superpone al camino antiguo a Ávila, ya mencionado en la época medieval. La calzada debe de ser más antigua ya que desaparece en lugares actualmente despoblados, de la cual sólo quedan sus límites laterales, pero que se pueden seguir perfectamente la ascensión al Puerto de Navalmoral 1.514 m.
La Calzada comienza a unos 500 m de la Fuente del Barrialejo, cuando se une el camino antiguo a Ávila que pasa por ella, y continúa hasta llegar al Puerto de Navalmoral. Sin embargo este no es su origen, pues la calzada continúa con dirección al pueblo, bordeando la montaña donde se encuentra el llamado pico de los Pozuelos. Aparece otro fragmento de la calzada en dicho camino antiguo camino a Ávila, pero a su salida al casco urbano, en una zona donde se afirma que al realizar la carretera actual, aparecieron restos de una torre.
Fuente del Lejío:
Existe una fuente en la parte norte de la iglesia a unos 50 m de la misma, llamada "El Lejío", aunque su nombre real es El Ejido de donde durante siglos se llenaban las pilas de agua bendita en la iglesia, sobre todo el Sábado de Gloria. El cura la bendecía y se guardaban en pequeños recipientes y botellas, considerando que tenía propiedades medicinales.
Molinos harineros:
En la actualidad todavía quedan los restos de tres molinos harineros de canal o de caz en las orillas del río de Santa María y un cuarto sepultado por las aguas de la presa de los Dos Arroyos, aunque Navalmoral llegó a contar con hasta ocho molinos de caz, según pone en su diccionario Madoz, luego cuando llegó la electricidad los molineros se bajaron al casco urbano y construyeron molinos eléctricos. Los molinos que se pueden ver son El Molino de la Madrecilla (el más moderno de mediados del siglo XX), el Bajero y el Medianero que son anteriores al siglo XIX y el que está sepultado por la presa es el Cimero.
Qué visitar
•Navalmoral de la Sierra
•Mirador Estelar de Navalmoral de la Sierra
Fiestas:
Las Águedas el 4 de febrero.
Lunes de Hornazo: En Semana Santa aparte de las procesiones y fiestas típicas, el Lunes de Pascua el pueblo entero se va al campo a comerse el hornazo típico de esta zona.
San Antonio de Padua el 13 de junio, son las fiestas patronales del municipio y se celebran por todo lo alto el 12, 13 y 14 de junio.
San Cristóbal el 11 de julio, la cofradía organiza su fiesta en el pueblo y en la ermita que está situada a lo alto del Puerto de Navalmoral (1514 m).
La Virgen de la Asunción, el 15 de agosto, son las fiestas populares de verano.
Gastronomía:
Navalmoral de la Sierra cuenta con carnicerías de ganadería propia criándose toda ella en el término municipal de Navalmoral. En ellas podemos encontrar el típico chuletón de Ávila, un buen cabrito, cochinillo, chorizo y morcilla artesanal... y carnes típicas de la comarca. También posee panaderías con hornos de leña antiguos donde se elabora los panes típicos y dulces de toda la vida.
Hay que citar platos típicos de Navalmoral, como son las patatas revolconas, que se acompañan con torreznos: Su elaboración consiste en cocer con agua patatas con ajo, cominos, laurel y algo de pan. En otro recipiente se fríen los torreznos. Luego se apartan y en esa misma grasa se añade el pimentón, que se echa a las patatas. Todo se machaca. Se sirve junto con los torreznos.
Las judías pintas con chorizo: Se hace un refrito de aceite con ajo, cebolla, pimiento, laurel, harina y pimentón. Se le añade agua, los pipos y el chorizo. Luego todo ello se cuece. Algunos añaden arroz. Una variante de este plato son las judías blancas con oreja.
El cocido lleva entre sus ingredientes pata y costilla de cerdo, falda de oveja, tocino de cerdo, patata, morcilla, garbanzos y, por supuesto, el típico relleno. Era habitual comerlo en matanzas y en tiempo de vendimia.
La caldereta de cabrito o cordero: Que lleva pimiento, cebolla, ajo, pimienta y tomillo. Todo ello se fríe y se rehoga con la carne. Luego se cuece todo junto. Últimamente se ha convertido en tradición en el fin de semana posterior a la Virgen de Aldeavieja, una caldereta que financiada por el Ayuntamiento y cocinada por la Asociación de Amas de Casa de Navalmoral, reúne a los habitantes y forasteros en torno a la plaza Grande, donde se degusta la ya famosa caldereta acompañada con una buena jarra de vino tinto de la tierra y un pan de hogaza. Después de cenar y de que cada familia recoja sus mesas y sus platos, la gente se va colocando con sus sillas alrededor del escenario puesto en la plaza grande donde suele haber alguna actuación, teatro o grupo de música, que ameniza la sobremesa.
El hornazo consiste en rellenar la masa de pan con chorizo, panceta y lomo de cerdo. En Semana Santa la fiesta más importante después de las procesiones y misas, está el fin de la Cuaresma que se celebra con un gran Hornazo popular en las afueras del pueblo, antes en un lugar llamado El Peralejo y ahora en un lugar llamado Navahornos al tener mejor acceso. Allí se reúne todo el pueblo el Lunes de Pascua a comer este pan típico de la comarca.
La fruta más típica es el melocotón. Es propio de los meses de agosto y septiembre. Los melocotones se pueden comer frescos o preparar en almíbar, y también con vino y azúcar. También se cultivan peras de agua, manzanas, almendras, membrillos, cerezas, ciruelas... y, por supuesto, la uva, propia de los meses otoñales, de la que los vecinos hacen su propio vino en las bodegas de sus casas. Los higos abundan en la zona y se consumen, además de frescos, dejados secar para el invierno.
Las torrijas se elaboran en Semana Santa. Se cuece leche con cáscara de naranja, canela y azúcar. El pan se corta en rodajas y se moja en la leche. Se reboza en huevo y se fríen. Después se colocan en una fuente con la leche por encima cubriendo las torrijas. Hay una variante que son las torrijas con vino.
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